Edgar Fonseca, editor/Foto La Prensa, Managua

Centenares de fieles católicos desafiaron ayer una prohibición del régimen de Daniel Ortega de celebrar encuentros masivos y acudieron a los predios de la catedral de Managua en el acto de cierre de una peregrinación en honor a la Virgen de Fátima.

El evento se realizó mientras en la norteña ciudad de Matagalpa alcanzó su segunda semana el asedio policial al obispo Rolando Álvarez, y a otras 10 personas, sacerdotes y laicos, retenidos en su diócesis.

La Policía Nacional prohibió “por motivos de seguridad interna” a la Iglesia católica nicaragüense la realización de la procesión en honor a la Virgen de Fátima, que se llevaría a cabo ayer sábado, según un comunicado de la Arquidiócesis de Managua, confirmó el sitio Confidencial.

Imágenes que circularon en redes desde las afueras de Managua mostraron oficiales revisando vehículos en los accesos a la capital para impedir que más fieles se sumaran.

Igualmente se informó de apoyo solidario en el evento con el obispo Álvarez y quienes permanecen con él encerrados en la diócesis de Matagalpa.

La Arquidiócesis invitó a los fieles a participar ayer en la actividad que realizarían a las 8:00 a. m. directamente en la catedral, dada la prohibición policial, “haciéndolo de forma pacífica para rezar por la Iglesia y Nicaragua”, en la que rezarían el santo Rosario y participarían en la misa oficiada por el cardenal Leopoldo Brenes, detalló el sitio.

Inicialmente, la actividad religiosa estaba prevista que saliera a las 7:00 a. m. de los alrededores del colegio Cristo Rey con destino a la catedral de Managua —en un recorrido de unos dos kilómetros—, con lo que finalizaba una manifestación importante para los católicos, al concluir una visita de 30 meses de la advocación de Fátima en Nicaragua y en ocasión también del Congreso Mariano.

Sitio a Matagalpa

La prohibición policial ocurrió, además, mientras decenas de oficiales mantienen bajo sitio la ciudad de Matagalpa, ubicada al norte del país, donde desde hace nueve días retienen a la fuerza en la Casa Episcopal a monseñor Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, y a diez colaboradores, agrega Confidencial.

Se trata –amplía dicho reporte– de una etapa de recrudecimiento de la represión contra la Iglesia católica que ha conllevado desde junio pasado el encarcelamiento de dos sacerdotes, el cierre de diez emisoras de la Diócesis de Matagalpa, el asedio a la parroquia de Sébaco y finalmente el acoso dirigido al obispo en un intento de acallar la voz de los religiosos que han cuestionado al régimen de Ortega por sus constantes abusos de derechos humanos.

La vicepresidenta Murillo, esposa de Ortega, ha encabezado los ataques mediáticos contra los sacerdotes, a quienes han descalificado llamándolos golpistas en el pasado en alusión a que respaldaron las protestas que pidieron un cambio de gobierno en 2018, las cuales fueron aplastadas con brutalidad por la dictadura que, además, tiene 190 presos políticos. Ante el reclamo de la comunidad internacional, la Administración actual ha dicho sin pruebas que es objeto de una campaña de intervencionismo, según el referido sitio.

Sin solución a la vista

El cardenal y arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, afirmó el sábado que la Iglesia espera encontrar una salida a la situación del obispo Rolando Álvarez, retenido desde hace nueve días en su curia por la policía, acusado de intentar «desestabilizar» el país, informa el sitio Nicaragua Investiga.

«Todas nuestras iglesias están orando, acompañándolo a él (Álvarez) y le pedimos a la virgen que pronto encontremos los cauces para solucionar (el problema) y que podamos seguir trabajando en evangelizar», dijo Brenes a la AFP, tras presidir una misa en honor a la virgen de Fátima, en la Catedral de Managua, agrega dicho sitio.

No obstante, admitió que a lo inmediato «no» ve una solución a la crisis que vive Álvarez, de la Diócesis de Matagalpa, en el norte de Nicaragua

«Toda la iglesia está orando para que el señor nos ilumine, para que busquemos siempre los cauces de paz, de reconciliación y el perdón», expresó Brenes, también vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).