Editorial La Prensa Gráfica, San Salvador

Al mismo tiempo que abolió a su ejército, el Estado costarricense creó un Tribunal Supremo de Elecciones independiente y expandió con creatividad y convicción sus funciones sociales y económicas privilegiando la inversión en salud, educación y obra pública, y universalizando el acceso a esos servicios. Es que una cosa no tenía sentido sin la otra, porque construir una sociedad civilista y democrática no tiene que ver solo, ni de manera principal, con la ausencia de las tropas, sino con el desarrollo humano y con que la nación misma, más cultivada y organizada, sea la primera y más potente línea de defensa de la democracia.

Especial PuroPeriodismo/La Prensa Gráfica, San Salvador