PuroPeriodismo/La Prensa, Managua, desde el exilio
El dictador Daniel Ortega aseguró el domingo en el acto del 47 aniversario de la Revolución que en Nicaragua no volverá a haber elecciones, porque estas le otorgan la posibilidad a los opositores de recuperar el poder. Las declaraciones de Ortega se produjeron durante el marco de la celebración del 19 de julio, fecha en que los sandinistas celebran la caída del dictador Anastasio Somoza Debayle y el ascenso al poder del sandinismo.
«Aquí decretamos por ley que la educación era gratuita, que no se podía cobrar ni la de primaria, ni la de secundaria, ni la de universidad. Y estamos construyendo más escuelas con toda la tecnología. Pero allá están ellos a agazapados. Ya quisieran ellos ganar elecciones para hacer riales con las escuelas. Pero que se olviden. Aquí no volverán a haber elecciones. No volverán a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder», aseguró Ortega durante su discurso.
Añadió que trabajará con la Asamblea Nacional y con las organizaciones correspondientes las leyes necesarias para ponerle un «muro, un bloque a los golpistas, a los vendepatria», para que aunque tengan mucha plata que le den los yanquis no puedan volver a llegar al poder.
«Entonces, que esos partidos ganen las elecciones… Y aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yankees, puestos por los somocistas, volverán a llegar al gobierno. Jamás, jamás, jamás», insistió Daniel Ortega en su discurso.
Tiene miedo
Las declaraciones del dictador Daniel Ortega durante el 47 aniversario de la Revolución Popular Sandinista en las que aseguró que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones”, reflejan el miedo que la dictadura tiene a perder el poder porque sabe que no es invencible, según opositores.
En su discurso, Ortega, de 81 años, dijo que no dará cabida a los opositores que intentan “atrapar el poder”. Los acusó de vivir “conspirando” y de estar “buscando cómo organizar partidos” para ganar las elecciones. El régimen encabezado por el dictador y su esposa Rosario Murillo tiene 19 años en el poder.
A lo largo de estos años, Ortega y Murillo conculcaron el derecho a elegir de los nicaragüenses. En 2021, ellos mandaron a encarcelar a todos sus posibles competidores durante las votaciones presidenciales. Sin embargo, durante su intervención el 19 de julio, el dictador usó el patrioterismo para imponer su visión de castigar a quienes piensan distinto a él.
“Aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas volverán a llegar al gobierno, jamás”, aseguró y luego remató que la Asamblea Nacional trabajará leyes que “les pongan un muro, un bloque a los golpistas, a los vendepatrias y que por mucha plata que les den los yanquis, no podrán”.
Ortega «paranoico quiere más control»
Para el politólogo Félix Maradiaga, fundador del partido Ruta del Cambio, las declaraciones de Ortega “no constituyen una demostración de fuerza, sino una confesión de miedo” y que el dictador busca “impedir que su proyecto tiránico” sea sometido a cualquier forma de competencia democrática. “En Nicaragua hace mucho tiempo que no existen elecciones auténticas… Ortega ante su paranoia y su miedo, quiere más control”, subraya.
El miedo no es lo único que demuestra Ortega. Según Maradiaga, las declaraciones del dictador también reflejan que “la oposición democrática continúa viva” y que el régimen le teme a quienes se organizan dentro de Nicaragua de manera clandestina y a quienes lo hacen desde el exilio.
La Prensa, Managua, desde el exilio





