- Un gol de Ferran Torres en la prórroga cose la segunda estrella en la camiseta española tras un partido en el que Argentina se olvidó de jugar y prefirió el barro
Especial PuroPeriodismo
Marca, Madrid/Foto X FIFA
Mientras se notan lágrimas en el córner de los ojos y no hay achique de espacios para las emociones, sobre todo por los que ya no están con nosotros (y son muchos y muchas), toca contar que España logró la victoria de todos los tiempos ante la selección de Messi. En el panteón de héroes entra Ferran Torres, autor de un gol monumental.
La segunda estrella se cose en la camiseta española tras otra exhibición de juego coral. Una selección que huye del divismo, labor para la que De la Fuente es el póster ideal. Un técnico sin eso que llaman glamour que ya es leyenda del fútbol español. La victoria de Nueva Jersey tal vez sea la más meritoria de la historia del fútbol español.
Se esperaba a Lamine Yamal, pero España fue mucho más. No hay diccionario para encontrar la manera de definir a Cubarsí, un chaval que debería haber estado viendo el partido en una pantalla gigante y estuvo al lado de Messi y Julián sin un error.
Era el minuto 106 de la prórroga y el remate del delantero, tras cesión de Nico Williams, firmaba el sello a la final nunca vista, bautizada antes de tiempo como la mejor de la historia. Sin embargo, sólo se presentó España. Argentina eligió el granujeo y no tiró a puerta hasta que ya tenía todo perdido.
Victoria y el espíritu canchero
Ese gol, con Argentina con diez, llevó a España a la angustia. El orgullo argentino les llevó a cercar la portería de Unai con balones bombeados. Habría sido el empate más injusto de los siglos de los siglos.
Marca, Madrid





