Edgar Fonseca, editor
No se necesitó que hablara en Texas el exmagistrado extraditado, para poner a crujir al chavismo entero.
Sin duda, hay un antes y un después en los círculos oficialistas tras la captura del extraditable DEA “infiltrado” en sus entrañas.
Una semana de selfies y negaciones al por mayor.
Se les cayó la máscara de incorruptibles.
Esa que tanto le restriegan a los demás.
Abjuran de él.
“No sabemos”.
“No lo conocemos”.
“No estaba en la lista de invitados”.
Llegó solo…
Penetrados y compartiendo, hasta el tuétano, con el presunto mayor legitimador de capitales narco en el país, según DEA y Seguridad.
Como Pedro por su casa en sus pasillos, en su círculo íntimo, en sus banquetes.
Y nadie estaba enterado de su pedigrí.
Un “pez gordo”.
Supuestamente vinculado a los peligrosos carteles mexicanos y colombianos, según las investigaciones de las autoridades estadounidenses.
¡Dios libre suelte la lengua! el oriental que, como por arte de magia, apareció en el Aurola y en los más pomposos actos gobiernistas, hoy confinado en las mazmorras del ministrillo de Justicia.
Esto tupe…
Al margen-Con razón la fracción gobiernista se negó a abrir una comisión investigadora del caso.
Se les cayó la narrativa de ataque, de agresión, de “transparencia”, e imposición.
Quedaron contra las cuerdas.
A la defensiva.
Suficiente alterados con la indagación de la DEA y de la Fiscalía.
Abrir otro frente les sería devastador.





