Inicio Blog Página 1985

Ortega perpetra mayor acto de corrupción, denuncia editor

El Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, recién ascendido a un tercer mandato de cinco años, perpetra el mayor acto de corrupción con fondos públicos en la historia de dicho país bajo absoluta impunidad, denuncia el periodista Carlos Fernando Chamorro, director del sitio independiente Confidencial.com.

Chamorro asegura que Ortega ha pasado de ser caudillo a “cabeza de uno de los nuevos grupos económicos más poderosos del país, a través del desvío ilegal de más de 3.700 millones de dólares de la cooperación estatal venezolana a sus arcas privadas”.

“Un delito ampliamente documentado por la prensa independiente, que intenta ser enterrado por la inacción de la justicia, el Congreso, la Fiscalía y la Contraloría, que están sometidos al control absoluto de Ortega. Mientras en Centroamérica y América Latina, soplan vientos de lucha contra la corrupción, en Nicaragua prevalece un silencio cómplice ante el mayor acto de corrupción de nuestra historia. Esa es la cosecha del miedo y el chantaje, el verdadero milagro del relato de la nueva dictadura”, advierte Chamorro uno de los más influyentes periodistas de Nicaragua y crítico del rumbo dictatorial de Ortega y de su esposa Rosario Murillo a quien designó como vicepresidenta.

Ortega se reeligió por tercera ocasión el pasado seis del noviembre en unas elecciones marcadas por un ausentismo de hasta el 70% en las urnas y sin una oposición organizada.

Chamorro formula la denuncia en un comentario publicado bajo el título: El relato del milagro.

“La tragedia existencial de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, vicepresidenta y heredera del poder dinástico, se resume en un afán desesperado por imponer el relato del presunto milagro que han protagonizado en la historia nacional, pero a pesar del monopolio de medios de comunicación que controlan para difundir su mensaje de forma reiterativa, éste no logra ser creíble ni verosímil”, dice Chamorro.

“Cada diecinueve de julio, en los aniversarios del ejército y la policía, en las cumbres del Alba, o en sus tomas de posesión presidencial, en cada uno de esos momentos de sus escasas apariciones públicas, Ortega repite hasta el cansancio el monólogo oficial con mínimas variantes. El caudillo, que nunca fue líder histórico del Frente Sandinista, se presenta como el único actor de la revolución de 1979 que fue malograda por la guerra y la agresión externa, e invoca una supuesta segunda etapa de la revolución que habría empezado con su regreso al poder en 2007, devolviéndole paz, estabilidad, y progreso a la nación”, sostiene el editor nicaragüense quien asegura que el régimen somete al sitio Confidencial a persecución, chantaje y espionaje.

Leer más

Ortega, el reino del chantaje y del miedo

“La tragedia existencial de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, vicepresidenta y heredera del poder dinástico, se resume en un afán desesperado por imponer el relato del presunto milagro que han protagonizado en la historia nacional, pero a pesar del monopolio de medios de comunicación que controlan para difundir su mensaje de forma reiterativa, éste no logra ser creíble ni verosímil”, denuncia el periodista Carlos Fernando Chamorro, director del sitio independiente Confidencial de Managua.

“Y así se ha producido la transmutación del caudillo como cabeza de uno de los nuevos grupos económicos más poderosos del país, a través del desvío ilegal de más de 3,700 millones de dólares de la cooperación estatal venezolana a sus arcas privadas. Un delito ampliamente documentado por la prensa independiente, que intenta ser enterrado por la inacción de la justicia, el Congreso, la Fiscalía y la Contraloría, que están sometidos al control absoluto de Ortega. Mientras en Centroamérica y América Latina, soplan vientos de lucha contra la corrupción, en Nicaragua prevalece un silencio cómplice ante el mayor acto de corrupción de nuestra historia. Esa es la cosecha del miedo y el chantaje, el verdadero milagro del relato de la nueva dictadura”, destaca Chamorro.

Leer más

Suiza acusa de soborno a hijos de Martinelli

La Fiscalía de Suiza acusó a los dos hijos del expresidente Ricardo Martinelli de Panamá por supuestos sobornos a funcionarios extranjeros y blanqueo de capitales y les incautó $ 22 millones de sus cuentas bancarias en medio del escándalo mundial de Odebrecht, reveló esta mañana de lunes el diario La Prensa de Ciudad Panamá.
Los dos acusados son Luis Enrique y Ricardo Alberto Martinelli Linares.
Hasta el momento los hermanos Martinelli guardan silencio de las vinculaciones en su contra.
Las autoridades judiciales involucran a los hijos de Martinelli en el escándalo mundial de los sobornos de Odebrecht, el gigante brasileño de la construcción. Odebrecht es acusado por EE.UU. de haber montado una red en tres continentes para pagar sobornos multimillonarios, al menos $788 millones, a gobernantes políticos e intermediarios a cambio de concesiones de contratos de obra pública.
El Departamento de Justicia de EE.UU. asegura que Odebrecht pagó en Panamá sobornos por $59 millones.
Los fiscales de EE.UU. acusan que Odebrecht pagó $ 6 millones a dos parientes cercanos de una prominente autoridad política.
Hasta ahora no se han revelado sus identidades formalmente.
Pero La Prensa semanas atrás vinculó a los hijos de Martinelli conforme una versión de un diario brasileño.
El escándalo remece el ambiente político de Panamá.

Acusación completa de EE.UU.

Costa Rica, elecciones 2018: va de nuevo

Vladimir de la Cruz, analista político

San José-En el proceso histórico electoral costarricense cada elección es una nueva elección, no importa si los partidos políticos que participan son viejos, por su existencia y origen.
Tradicionales porque han jugado en varias elecciones, por lo menos en dos o más. Nuevos porque en esa elección participan por primera vez con intención de quedarse para jugar en otras elecciones, o son de ocasión, solo para participar en una particular elección.
Esta situación puede evaluarse tanto para partidos políticos de carácter nacional, que participan en todas las provincias y que además tienen candidatos presidenciales, para los exclusivamente provinciales, sea que participan en una o en varias provincias, pero no en todas, y para los cantonales específicamente.
Hay que entender también que un partido político nacional, generalmente participa con candidatos a la Presidencia, a las diputaciones, en una, varias o en todas las provincias, y con candidatos a las municipalidades, igualmente en una o varias por provincia, o en todas las municipalidades de cada provincia, pudiendo incluso no tener listas completas de candidatos en esas provincias y municipalidades, como se puede apreciar en el récord histórico de listas o papeletas que se tienen en el Archivo del Tribunal Supremo de Elecciones.
Un partido nuevo es sin duda aquel que participa por primera vez, independientemente de su resultado, y que permanece luego de la elección con vista a la siguiente. Lo es nuevo en ese momento. Si sigue participando deja de ser nuevo.
Es como un parto, desde el nacimiento, luego el crecimiento como niño hasta la etapa juvenil, después la etapa de adulto y adulto mayor.
El partido ad hoc o de ocasión es aquel que siendo nuevo lo es solo para esa elección y allí desaparece. Es como el parto del nacido que no dura más de 24 horas, y por esa razón no queda inscrito en el Registro Civil. En los partidos políticos sucede algo parecido.
El partido tradicional es aquel que ya ha participado en varias campañas electorales, haya o no elegido representantes populares en la Asamblea Legislativa o en las Municipalidades.
El partido viejo es aquel que se mantiene durante muchos procesos electorales, generalmente eligiendo disputados o representantes municipales.
De esta gama hay partidos gobernantes, no gobernantes, y cogobernantes.
Los partidos no gobernantes son aquellos que nunca han ejercido la Presidencia de la República o el control del Poder Ejecutivo.
Los partidos cogobernantes son, a mi modo de ver, los partidos que no siendo gobierno, por control del Poder Ejecutivo, eligen diputados y, desde el Congreso, realizan una labor legislativa, que por su naturaleza es cogobernante con el Partido que ejerce el Poder Ejecutivo. Esta particularidad se da por cuanto seis meses al año, de cada Legislatura, o período anual legislativo, estudian y aprueban o no Proyectos de Ley que el Poder Ejecutivo les envía a los diputados, que tienen la obligación de concentrarse en ellos, bajo el mandato del propio Poder Ejecutivo que los pone a sesionar para que conozcan, en todo su trámite, los Proyectos de Ley que les somete a su aprobación. Así de los cuatro años de cada gobierno los diputados trabajan dos años exclusivamente atendiendo Proyectos de Ley del Poder Ejecutivo. En su sola discusión, aprobándolos o no, están cogobernando con la agenda del Poder Ejecutivo.
En las sesiones ordinarias, de cada Legislatura, cada Partido, con sus diputados, de acuerdo al Reglamento Legislativo, hace o propone sus propios Proyectos de Ley. Y de nuevo aquí se reafirma el carácter cogobernante al dar impulso a los Proyectos de Ley de la bancada de diputados del partido que está gobernando y por la forma como se discuten estos Proyectos en la Agenda Parlamentaria.
Los partidos gobernantes lo son porque han controlado el Poder Ejecutivo, y son quienes han ejercido la Presidencia de la República y nombrado ministros.
En el proceso histórico electoral nacional, desde 1953, solo seis partidos partidos políticos lo han hecho, entre ellos tres coaliciones. El Partido Liberación Nacional ha ejercido el Poder Ejecutivo en nueve de los dieciséis gobiernos que ha habido, las coaliciones que triunfaron en 1958 llevando a Mario Echandi a la Presidencia, la de 1966 que llevó a José Joaquín Trejos Fernández al Poder Ejecutivo, y la de 1978 que hizo triunfar a Rodrigo Carazo. A partir de 1982 hasta el 2014 se repartieron la alternancia en el Poder Ejecutivo los partidos Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana, que resultó de esta última coalición cuando se fundó y empezó a participar como partido en 1994. Y a partir del 2014 se incorporó en la galería de partidos gobernantes el Partido Acción Ciudadana.

No sabemos qué va a a pasar

No sabemos obviamente, hasta febrero del 2018, si el Partido Acción Ciudadana seguirá en el Gobierno, si el Gobierno lo recuperará Liberación Nacional o la Unidad Social Cristiana, como partidos que han gobernado, o saldrá un nuevo partido gobernante, que en este momento no se avista. Lo real y cierto hasta hoy es que estos son los únicos partidos gobernantes de Costa Rica durante la Segunda República. En el escenario de los partidos que se definen, por sus esquemas propagandísticos, como antigobernantes es a ellos, a quienes tienen que dirigir sus baterías.
En esta figura de partidos gobernantes, especialmente por los que vienen gobernando con vestido propio, que no son coaliciones, es que hablamos del llamado bipartidismo nacional, que refiere específicamente a Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana, que también se les califica de tradicionales. Con el Partido Acción Ciudadana tenemos hoy un tripartidismo gobernante. El reto del 2018 es saber si se mantendrá, primero la continuidad de Acción Ciudadana en el gobierno, o la alternancia con Liberación Nacional o la Unidad Social Cristiana, y corroborar en el 2022, si se mantiene esta alternancia con Acción Ciudadana o se recompone el país al esquema anterior bipartidista, salvo que surja una nueva fuerza política electoral, que no se ve todavía.
Considerando a las coaliciones políticas, que gobernaron el país, anteriores a la constitución de la Unidad Social Cristiana, como movimientos políticos anti Liberación Nacional, donde se expresaron programáticamente exaltando valores socialcristianos, se puede afirmar entonces, a los efectos de esta reflexión, que hasta el 2014 el país estuvo gobernado por liberacionistas y por socialcristianos. Estos son los responsables directos de lo bueno y de lo malo que se quiera ver en el proceso histórico y democrático nacional desde 1953 hasta el 2014.
A partir del 2014 se incorpora en esta galería de partidos gobernantes al Partido Acción Ciudadana.
Ahora bien, los procesos electorales desde 1953 conocen la alternabilidad continua de partidos gobernantes, y la continuidad de un período de gobierno para un mismo partido político, haciendo que ese partido gobierno durante ocho años seguidos el país, con distintos presidentes, como fueron los gobiernos de Figueres y Oduber, Monge y Arias, Rodríguez y Pacheco, Arias y Chinchilla. Hasta hoy no se han dado tres gobiernos seguidos.
Pero cuando un Partido se reelige para otro gobierno ha hecho que el otro partido gobernante pierda dos veces el control del Poder Ejecutivo, situación que no ha hecho desaparecer a Liberación Nacional o a la Unidad Social Cristiana cuando esto ha sucedido. ¿Por qué pensar entonces que ante el 2018 estamos en una situación de que si pierde Liberación Nacional este partido va a desaparecer o la misma Unidad Social Cristiana? Es tan simple como pensar que ya entre 1998 y el 2006 había perdido en dos ocasiones y se levantó como el Ave Fénix en el 2006. ¿Estamos en una situación como la del Ave Fénix hoy? Creo que no. Eso es alegrón de burro de los antiliberacionistas. El batacazo de Liberación Nacional en el 2014 no se dio en abril de ese año. Se dio en febrero cuando ya había perdido, y frente a la fusión de fuerzas en las segunda vuelta, con un candidato que se retiró de la pelea, era inevitable la paliza. Pero esa paliza, en resultado electoral, no fue por mérito propio del Partido Acción Ciudadana, sino porque no tenía contrincante real que derrotar, y los electores anti Liberación Nacional fueron a celebrar, dándole el voto a Acción Ciudadana, el retiro del candidato de Liberación Nacional, que era como el retiro del mismo Partido del proceso electoral, al que estaba obligado a continuar, lo que era como “darle un chonetazo a una lora”, como dice nuestro pueblo.
Así las cosas la elección del 2018 está apenas definiéndose. Cada elección es en la práctica histórica nuestra una nueva elección aunque en ella participen los mismos partidos viejos, tradicionales, nuevos y de ocasión.
Aún cuando participan los mismos partidos y dirigentes que han sido de esos partidos, hayan o no gobernado, hayan o no sido diputados, para esta elección, y para cada elección, juegan como si fuera la primera vez, por la especificidad de cada proceso electoral. Distinto sería si hubiera elección presidencial y de diputados continua.
Del mismo modo, participan los mismos electores sean viejos, tradicionales, nuevos o de ocasión, de esos mismos partidos políticos o que se desplazan entre ellos. Los nuevos electores literalmente son una parte pequeña del conjunto electoral. ¿De qué o de quiénes hablamos?
En esta maraña, los críticos antisistema, antipolítica, antipartidos políticos, anticandidatos igualmente son viejos, tradicionales, nuevos y de ocasión.
Por ahora, me parece que no hay nada nuevo en el escenario. Tan solo queda la preocupación ciudadana, responsable, de escoger la mejor oferta electoral que se pueda presentar como Partido Político y como posible candidato presidencial a elegir, para enfrentar los graves problemas que afrontamos como nación y como país. Esto es lo que se está definiendo en estas próximas semanas.
Al menos, podemos exigir y clamar, a quienes aspiran a gobernar y legislar, que nos digan qué país vamos a tener, que país podemos soñar, qué esperanza podemos agitar, qué país vamos a construir colectivamente para vivir mejor, para tener más seguridad, social y ciudadana, para asegurar al menos estudio, techo, trabajo y tierra (que no sea solo la del cementerio) y que logremos la mayor felicidad posible, con una sociedad cada vez más igualitaria en términos reales y efectivos, menos excluyente y discriminatoria, más próspera, más justa y más democrática.

La masacre de Alajuelita, imborrable

Edgar Fonseca M., editor PuroPeriodismo.com

Tiene clavada en su memoria, en su piel y en su trayectoria una de las más horrendas masacres de la historia criminal de Costa Rica, la masacre de la Cruz de Alajuelita, perpetrada el 6 de abril de 1986, Domingo de Ramos, contra siete mujeres, una adulta y seis menores, en las cercanías del cerro San Miguel en las montañas del sur de la capital.

Dice que su madre, sus dos hermanas, una servidora doméstica de la familia y él fueron las últimas personas en ver con vida a las víctimas en aquella fecha.

Por eso el aguijón espoleado años después, ya como profesional del periodismo, para escribir el libro El Psicópata, los expedientes desclasificados, que presentará el periodista Otto Vargas Masís, con 21 años de trayectoria, el próximo jueves 26 de enero. Vargas, quien concentró su carrera, particularmente en el área de sucesos, es director ejecutivo de la agencia Ovama Comunicación y vicepresidente del Colegio de Periodistas.

“Por generaciones mi familia paterna ha habitado en este lugar. Por eso es que La Cruz de Alajuelita guarda para mí un especial cariño”, detalla a PuroPeriodismo Vargas, curtido periodista de 45 años recién cumplidos.

Yo estuve ahí

-¿Cómo nace la idea del libro?

-Siempre tuve en mente escribir este libro, en especial porque el 6 de abril de 1986 el destino quiso que mi familia fuera la última en ver a las peregrinas asesinadas en La Cruz de Alajuelita antes de la masacre.
Ese día subí al cerro con mi madre, mis dos hermanas, de 16 y 19 años en esa época, y una joven guanacasteca, también de 19 años, que laboraba en mi casa como servidora doméstica.
Comencé como sucesero en el periódico El Heraldo y durante 17 años di cobertura a esa fuente. Por eso una y otra vez me correspondió seguirle la pista al caso.
Decidí escribir el libro al notar que un caso tan grave había comenzado a borrarse de la memoria de los costarricenses. Un día conversaba con un joven y me dijo que El Psicópata eran puros inventos de la prensa.
Tenía mucho material guardado: entrevistas con la mamá de Tres Pelos, con Arnoldillo, con Edén Pastora, con la única testigo que le vio el rostro al homicida. Tenía informes policiales y los contactos de los agentes que condujeron la investigación.entrevistas.

-¿Cuánto tiempo le tomó el desarrollo?

-En el 2013, pedí al OIJ que desclasificara los expedientes por esta prescritos los crímenes. Ellos accedieron. Así fue como comenzó el libro.
Como parte del trabajo, volví a visitar el teatro de los crímenes, a reentrevistar a protagonistas, agentes policiales, familiares de las víctimas.

Me destaparon el caso

-¿Es un relato, es investigación, es testimonio?

-El Piscópata, los expedientes desclasificados, está cargado de realidad. La obra explora algunas de las hipótesis de la policía, entre estas una que señala a una célula de la “contra” nicaragüense como posible autora de la masacre en La Cruz.
El libro es un gran informe periodístico que echa mano de la crónica para describir cada uno de los ataques.
Se adentra en el polémico informe Ramírez-Chacón, una pesquisa que centró su interés en un exguerrillero de ARDE como sospechoso de ser el Psicópata.
La obra se condimenta con fotos y testimonios inéditos. Además, por primera vez el lector verá los rostros de las 19 víctimas (la prensa no tuvo acceso a todos), así como a testimonios inéditos provenientes de los expedientes del OIJ.
Tardé poco más de un año en escribirlo.

-¿Cuáles han sido lecciones clave para usted aprendidas con el desarrollo de este libro?

-El libro pretende dejar un legado. No es posible que el país olvide un caso tan grave; los familiares de las víctimas todavía claman por justicia. Por ellos no debemos olvidar.

-¿Va dirigido a periodistas o alcanza un público más amplio?

-El libro va dirigido a cualquier persona que quiera conocer el caso con todas sus aristas y contradicciones. Recibí, de parte del OIJ, un enorme apoyo, pues me vi en la necesidad de invadir sus oficinas durante horas y horas.

-¿Qué mezcla de sentimientos y perspectivas tiene al ver finalizado este proyecto?

-En el sentido profesional, fue un enorme reto. La obra es inédita porque recoge 20 años de investigación periodística y 30 años de investigación policial. Costa Rica todavía está en pañales en la producción de ese tipo de textos. De no ser por El Crimen de Colima (Enrique Benavides), La hora del compadre, la novela que publiqué en el 2009 sobre el homicidio de Parmenio Medina y Los verdugos de la verdad (Fabián Meza, 2016), prácticamente podríamos decir que no tenemos nada,

A la gente le llaman mucho la atención esos temas.

-¿Dónde estará a la venta el libro?

El libro lo publica la UNED y está a la venta en sus librerías. El 26 de enero, a las 7 p.m. en el Colegio de Periodistas, se va a presentar la obra. Van a participar Francisco Segura y Gerardo Láscarez, ex directores del OIJ, para hablar de la investigación. Será un conversatorio.

-¿Y por qué quiso ser periodista?

-Siempre tuve afinidad por la lectura y la escritura. Al salir del colegio, yo quería un trabajo que me permitiera vivir aventuras y consideré que para algo así lo mejor era convertirme en cronista de sucesos.

Hoy pienso que tomé la mejor elección, pues aunque es un campo difícil y plagado de riesgos, nunca perdí el sentido humano.

Polifacético

– 21 años en medios de comunicación. Redactor, jefe de nacionales, sucesos y deportes en los diarios El Heraldo, Al Día y La Nación.

-Vicepresidente del COLPER, director general de la agencia OVAMA Comunicaciones y director de la carrera de Periodismo en la Universidad Federada San Judas Tadeo, en donde es catedrático.

-Casado con Lucrecia Zúñiga, periodista; dos hijos: Juan Pablo, 6 años, y Santiago, 9 meses.

Las víctimas de una masacre impune

Se trataba de las hermanas Marta Eugenia (41 años) y Rosario (26) Zamora Martínez. La primera iba acompañada de sus hijas Cristina (18 años); María Gabriela (16); María Auxiliadora (11) y Carla Virginia (9) Salas Zamora.Doña Rosario hacía lo propio con Alejandra (13); Carla María (11) y María Eugenia (4) Sandí Zamora.De ellas, doña Rosario y Cristina no llegaron a la cima, convirtiéndose, sin saberlo, en sobrevivientes. La demás murieron a balazos, en un atajo en medio de la montaña, a manos de uno o varios homicidas cuya identidad nunca se pudo precisar.

Fuente: diario La Nación, 3 de abril de 2016, Masacre de Alajuelita: 30 años después