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Laura Fernández corre riesgo de convertirse en “prisionera” del chavismo/Sin capital ni peso político propio se ve desafiada a crear su propia identidad de gobierno ante el país, advierten analistas

Edgar Fonseca, editor/Foto X Christopher Landau, Subsecretario de Estado EE.UU.

Con la designación del expresidente Rodrigo Chaves como ministro de la Presidencia y de Hacienda, la presidenta Laura Fernández corre el riesgo de convertirse en “prisionera” de su predecesor y de su movimiento político.

Sin capital ni peso político propio, se ve desafiada a crear su propia identidad de gobierno ante el país, en un movimiento personalista de fuerte lealtad al exmandatario, advierten el periodista y diplomático, Eduardo Ulibarri, exembajador en ONU y el abogado Francisco Chacón, exdiputado, exministro, experto en Comercio Exterior.

Así coincidieron en un conservatorio con este editor, vía Zoom Facebook Live, el martes 12 de mayo.

Destacaron:

-el primer mensaje presidencial fue vacío ante temas nacionales clave como: salud, educación, infraestructura, competitividad

-sin llamado a la unidad y concertación nacional

-su mayor reto aclarar cuál será su estilo de gobierno; si apostará al diálogo o a la confrontación de su predecesor

-la oposición tiene un desafío fundamental en defender la institucionalidad democrática, sn aparecer obstruccionista, ante la arremetida populista-autoritaria del expresidente Chaves

Chaves, doble ministro, inquietante y riesgoso

Eduardo Ulibarri-Sobre la designación de don Rodrigo Chaves como doble ministro, es un mensaje realmente muy peculiar. Inquietante por un lado, riesgoso creo yo, también, para él y para la presidenta Laura Fernández. Inquietante porque se le da a una persona que se caracterizó durante su gobierno por una actitud de choque, de crí­tica, de insultos, de erosión deliberada de la institucionalidad, de irrespeto a las personas que piensan distinto, dos ministerios de gran importancia. El de Hacienda, que controla los presupuestos públicos y que se puede convertir en un instrumento para rendir tributos a amigos y castigar a quienes se considera como enemigos. Ahí­ hay un tema de preocupación que veo como muy importante. Y, en el caso del ministerio de la Presidencia, que es el que tradicionalmente se encarga de las relaciones, entre otras cosas, con el Poder Legislativo y, además, la coordinación del gabinete, pues indudablemente el mensaje que uno puede leer ahí­ es que hay una actitud de continuar lo que son las tensiones y lo que son los ataques contra el Poder Legislativo y la concentración de poder general en una figura que no es el presidente de la República. Ahora el riesgo que esto tiene, primero para don Rodrigo es que vienen situaciones muy complicadas en materia de fiscalidad, en déficit fiscal, el impacto de la reactivación de los extremos más rí­gidos de la regla fiscal, el impacto que el conflicto en el Cercano Oriente reanimado con la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán está teniendo sobre la inflación internacional, es un choque inflacionario sumamente severo que ya se está manifestando en todos los países, incluyendo el nuestro. El tema del futuro y de la sostenibilidad del régimen de pensiones solidario, universal de Costa Rica, invalidez, vejez y muerte, y también todo el reto de adaptar la economí­a nacional a nuevas realidades tecnológicas, comerciales. Ahí­ quien ocupe el ministerio de Hacienda puede tener un desgaste muy, muy grande. Y para la presidenta Fernández, el problema puede ser que se la vea a ella, no como una persona que ejerce las tareas para las cuales fue elegida, sino como un eventual apéndice de la persona que no fue elegida como presidente y eso puede desgastarla mucho y, además, afectarle una necesidad que creo que doña Laura tiene que es construir su propio peso polí­tico, su propio capital político, que en realidad en este momento es escaso y quien posee la llave de ese capital hasta ahora, que es una í­ndole estrictamente personalista, es don Rodrigo Chaves.

¿Cómo puede ella superar el potencial riesgo de ser vista como un simple apéndice de la figura del expresidente Chaves?

-Hay varios elementos que contribuyen a ese riesgo. El primero, es muy claro, es el nombramiento de don Rodrigo, como ministro de la Presidencia y como ministro de Hacienda, que son, ya lo dijo Francisco, probablemente los dos cargos de mayor peso en la conducción del gobierno. Ahí, hay un riesgo indudablemente. Además, el ministerio de la Presidencia implica una presencia física de quien lo ocupe en la sede de la Presidencia de la República, lo cual añade un simbolismo tangible a ese cargo y a la cercanía entre Rodrigo Chaves y doña Laura Fernández, presidenta de la República, por este cuatrienio. Ese es un factor de riesgo. El otro es que, en realidad, el movimiento político que llevó a doña Laura al gobierno, es un movimiento construido alrededor de la figura de Rodrigo Chaves, es un movimiento político estrictamente personalista. Hay datos de la última encuesta del Centro de Investigación de Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica, que indican que un 70% de los que votaron por doña Laura, dijeron que lo hicieron independientemente de su cercanía o no con don Rodrigo Chaves, eso es un dato interesante, lo cual indicaría que sí tiene un margen de capital político propio. Habrá que ver, en un dato de esta índole, que depende de mucho de la interpretación que una persona dé tres o cuatro después de las elecciones, pues siempre hay un signo de interrogación, pero en todo caso, independientemente de esto, sí es un hecho que el movimiento político, que la llevó al gobierno que alcanzó 31 diputados, fue construido alrededor de la figura de Rodrigo Chaves. En este sentido, un gran reto que tiene doña Laura, si no quiere convertirse en una prisionera de ese movimiento político, de la cabeza de ese movimiento político, es cómo ejercer un gobierno que por sí mismo, se gane la confianza de la población, que por sí mismo, acumule capital político, al margen del personalismo de una figura, y que, por ende, le dé a ella un margen de acción suficientemente cómodo como presidenta de la República. Aquí hay un reto muy, muy grande, sobre el cual todavía no es posible saber resultados, pues eso se irá acumulando a lo largo del tiempo. Todo esto va a depender mucho de cómo se desempeñe la fracción legislativa del oficialismo, cómo se desempeñe la presidenta de la Asamblea Legislativa, que ha sido una persona muy, muy cercana, a don Rodrigo Chaves, y como se desempeñen miembros del gabinete de doña Laura, que proceden del anterior gobierno y algunos cuyos ocupantes son extremadamente cercanos a don Rodrigo y no necesariamente a doña Laura. Entonces, es una convivencia que va a ser compleja y habrá que dar meses para tener una idea de cómo se va desarrollar y qué va a deparar, pero por el momento ese riesgo indudablemente existe.

Del discurso, más interrogantes que respuestas  

Francisco Chacón-Yo creo que el mensaje de doña Laura este 8 de mayo no fue un mensaje o un discurso de grandes luces pero yo hubiera esperado al menos dos cosas que todaví­a no me quedan claras después de escuchar su mensaje y después de ver las primeras acciones de gobierno. Uno, yo creo que uno de los retos más grandes que tiene doña Laura es ¿cuál va a ser su estilo de gobierno? ,¿cómo va a tener el gobierno sus relaciones con nosotros poderes de la República y ¿cómo se va a relacionar con la oposición y los partidos polí­ticos que no que no son el de ella? Y, dos, me hubiera gustado también entender cuál es su proyección, su visión de paí­s, adónde nos quiere llevar de aquí­ a cuatro años? Claro que algunas cosas podemos irlas sacando con cuchara de esos mensajes. Uno en cuanto a estilo yo siento que hay aquí­, tal vez, una contradicción que hace que uno no tenga claro por dónde es que ella va a escoger ir durante estos cuatro años. Porque, por un lado, ella tiene un tono un poquito más conciliador que el del expresidente Chaves pero al mismo tiempo lo nombra ministro de Hacienda y ministro de la Presidencia es decir los dos puestos, quizás, más importantes del gobierno, por un lado el peso polí­tico en su relación con la Asamblea Legislativa y luego su mano dura en el manejo del presupuesto y de los dineros que van a salir desde el fisco costarricense. Por otro lado, en cuanto en cuanto a la visión, a mí­ no me queda nada claro de por dónde nos va a llevar. En su discurso, me gustaba al menos dos cosas: uno, que cuando habló de la necesaria reforma al Poder Judicial, cosa con la que yo coincido, se urge una reforma al Poder Judicial, me gustó que dijera que al menos su propuesta de reforma no iba por una violación de la separación de poderes ni de la independencia de los diferentes poderes de la República. Sin embargo, esto es contradictorio con el mensaje que uno ha percibido, emite el ahora ministro de la Presidencia y expresidente Chaves cuando dice que es hora de recuperar el Poder Judicial. No tengo claro en qué consiste la reforma del Poder Judicial, que tanto Chaves como la presidenta eh Fernández están promoviendo en la Asamblea Legislativa. A veces parece, por lo que dice don Nogui Acosta, que están dispuestos a sentarse racionalmente a ver cuáles son los cambios que necesita el paí­s. Por otro lado, sin embargo, a veces parece que lo único que les interesa es el control en el nombramiento de los magistrados para cooptar el Poder Judicial y evitar un control adicional. Eso me parece que es una de las interrogantes más grandes que tenemos. También me gustó que al menos hizo referencia a una eventual reforma del Estado aunque no sabemos de qué se trata esa reforma ni cómo es compatible eso con la Tercera República, si lo que se pretende es eliminar controles, eliminar la independencia del Poder Judicial y la independencia del Poder Legislativo si lo que se quiere es controlar y centralizar el poder en Casa Presidencial. A mi me dejó más interrogantes que respuestas ese discurso del ocho de mayo. No tengo todavía claro para dónde vamos ni qué es exactamente lo que quiere doña Laura Fernández, ni a dónde nos va a llevar, en al menos en esos dos puntos.

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Laura Fernández y Rodrigo Chaves van a terminar haciéndose mucho daño, cree Álvaro Ramos/Para el diálogo que requiere el país no fue la mejor escogencia

Edgar Fonseca, editor/Foto Casa Presidencial

El desgaste de la gestión de gobierno y la complejidad internacional y sus posibles efectos en el país tendrán un alto coso político tanto para la presidenta Laura Fernández como para el expresidente y designado ministro de la Presidencia y de Hacienda, Rodrigo Chaves, estima el excandidato presidencial PLN, Álvaro Ramos.

“Aquí­ ya ninguno de los dos parece tener el blindaje pleno ni don Rodrigo como expresidente, ni doña Laura como presidenta, se van a terminar haciendo mucho daño los dos”, vaticinó Ramos quien acompaña a la fracción de 17 diputados de Liberación, principal opositora, en la estrategia del cuatrienio.

Anunció que la fracción no votará una reforma judicial profunda que impulsa el oficialismo en el tanto dé inmunidad a decenas de jerarcas que enfrentan causas penales, entre ellos el expresidente Chaves, por supuesto financiamiento irregular de la campaña electoral de 2022.

Así lo expuso en una amplia entrevista que concedió a este editor ayer lunes 11 de mayo vía Zoom Facebook Live. Link adjunto.

¿Cómo interpreta esa doble destinación que hizo la presidenta del presidente saliente en este nuevo gabinete?

-Lo interpreto coherente con el mensaje que ella dio. Ella siempre dijo, ´soy la continuidad del cambio´. Me parece que desde el punto de vista de satisfacer a una base que eso era lo que deseaba, posiblemente ha tomado la decisión correcta de mantener a un Rodrigo Chaves con un perfil muy alto en su eventual gobierno. Yo le encuentro un poco sorprendente desde el punto de vista cómo uno lee históricamente la estructuración polí­tica de un gobierno. Tí­picamente se supone que el presidente debe estar blindado. En este caso la presidenta debe estar blindada, don Rodrigo como ministro poniéndole el pecho a las balas. Ahora la figura del ministro va a ser la que le tome todas las balas por doña Laura. De ser así­, serí­a un acto de sacrificio con pocos precedentes en la historia, sobre todo porque viene una dinámica geopolítica muy compleja: ya subió significativamente el precio del petróleo, es posible que si sigue habiendo incertidumbre internacional el precio del petróleo siga subiendo. Estamos en un contexto muy complejo que los microchips, que la comida, que El Niño muy severo, puede ser que varios paí­ses exportadores de comida sufran un decrecimiento importante en sus excedentes y al decrecer los excedentes agrí­colas de los paí­ses exportadores el precio de los productos agrí­colas puede subir mucho. Pero entonces viene lo que concuerda la mayorí­a de analistas puede ser que no se materialice. Es una situación geopolí­tica compleja, de insumos, compleja y don Rodrigo va a estar ahí­ poniendo la cara. Lo lógico que hoy lo vamos a responsabilizar de que él asumió el ministerio de Hacienda y se deteriora mucho la situación fiscal bajo su mando pues él tendrá que asumir esa responsabilidad polí­tica. No se la va a poder delegar a doña Laura porque doña Laura es la presidenta. Me sorprende que él quiera asumir ese costo polí­tico porque él sale muy popular hoy. Hay una alta probabilidad de que consuma mucho de su popularidad siendo un súper ministro. Creo que mucha gente ha tratado de leer en clave la dinámica entre ellos dos. Yo lo trato de las claves de cómo funciona naturalmente la relación de un ministro y una presidenta. Aquí­ ya ninguno de los dos parece tener el blindaje pleno. Ni don Rodrigo como expresidente, ni doña Laura como presidenta. Se van a terminar haciendo mucho daño los dos. Es lo que yo percibo. No por nada que hagamos ninguno de nosotros sino por la complejidad del entorno polí­tico y económico internacional. 

Desde el punto de vista de las relaciones que mantuvo el entonces presidente Chaves con los sectores opositores, con los otros poderes en los cuatro años recién acabados, ¿usted cree correcta o incorrecta la designación de él para un un espacio de apertura, de diálogo con diferentes sectores, con diferentes poderes? 

-No voy a entrar a aventurar si es correcta desde el punto de vista de doña Laura. Ella sabrá por qué prefirió tomar esa decisión. Estoy de acuerdo con usted que el perfil de don Rodrigo no es exactamente el de una persona muy abierta al diálogo, tiende a golpear mucho a sus interlocutores de muchas maneras. Creo que va a ser muy complejo dialogar con él en calidad de ministro de la Presidencia. En ese sentido, si el objetivo de doña Laura era abrir muchos puentes, posiblemente no escogió la mejor ficha para hacerlo. Si el objetivo es otro, porque el ministerio tiene que ser el que abre diálogo con otros sectores, talvez ñp sabremos en los próximos meses pero yo estoy de acuerdo que si el objetivo era abrir diálogo no es la mejor escogencia.

No votarán reforma judicial que dé inmunidad a jerarcas

La fracción de Liberación no avalará la reforma judicial que presiona el gobierno en el tanto dé inmunidad a jerarcas de la administración de la presidenta Fernández que recién inicia, advirtió Ramos.

Denunció que hay jerarcas en el gabinete, resto del gobierno y en la fracción gobiernista que buscan inmunidad penal ante decenas de causas en su contra.

Ratificó que la reforma judicial que lanzó en su primer mensaje oficial la presidenta Fernández no contará con los votos de la principal fracción opositora.

Calificó de poco legítima y creíble la pretensión oficialista dada la cantidad de procesos abiertos en contra de algunos jerarcas protegidos por el fuero de improcedibilidad penal, entre ellos el presidente saliente, Rodrigo Chaves, designado ministro de la Presidencia y de Hacienda.

Liberación tampoco dará los votos a medidas o decisiones que afecten libertades individuales o colectivas como la suspensión de garantías, la reelección presidencial, y todo aquello que atente contra la democracia, las instituciones, el contrapeso de poderes.

Defenderán a toda costa las libertades y democracia tradicionales del país, enfatizó durante una amplia entrevista con este editor.

Censuró el discurso inaugural de la presidenta Fernández como “inusualmente combativo” para un partido con mayoría legislativa

Buscan someter no sumar a diputados opositores, criticó.

Liberación no avalará reforma judicial que dé inmunidad a jerarcas de gobierno/Álvaro Ramos califica de poco legitima y creíble pretensión oficialista

Edgar Fonseca, editor/Foto Zoom PuroPeriodismo

La fracción de Liberación no avalará la reforma judicial que presiona el gobierno en el tanto dé inmunidad a jerarcas de la administración de la presidenta Laura Fernández que recién inicia, advirtió este lunes Álvaro Ramos, excandidato presidencial PLN.

Denunció que hay jerarcas en el gabinete, resto del gobierno y en la fracción gobiernista que buscan inmunidad penal ante decenas de causas en su contra.

Ramos ratificó que la reforma judicial que lanzó en su primer mensaje oficial la presidenta Fernández no contará con los votos de la principal fracción opositora.

Calificó de poco legítima y creíble la pretensión oficialista dada la cantidad de procesos abiertos en contra de algunos jerarcas protegidos por el fuero de improcedibilidad penal, entre ellos el presidente saliente, Rodrigo Chaves, designado ministro de la Presidencia y de Hacienda.

Liberación tampoco dará los votos a medidas o decisiones que afecten libertades individuales o colectivas como la suspensión de garantías, la reelección presidencial, y todo aquello que atente contra la democracia, las instituciones, el contrapeso de poderes.

Defenderán a toda costa las libertades y democracia tradicionales del país, enfatizó durante una amplia entrevista con este editor.

Censuró el discurso inaugural de la presidenta Fernández como “inusualmente combativo” para un partido con mayoría legislativa

Buscan someter no sumar a diputados opositores, criticó.

-Amplia entrevista adjunta PuroPeriodismo.com

Iglesia llama a presidenta a forjar unidad nacional tras cuatro años de polarización y enfrentamiento/Obispo de Limón compromete a poderes y sectores

Edgar Fonseca, editor/Foto Conferencia Episcopal, Costa Rica

El obispo de Limón, monseñor Javier Román, presidente de la Conferencia Episcopal, llamó ayer a la presidenta Laura Fernández a forjar un gobierno de unidad nacional tras cuatro años de polarización y enfrentamiento bajo la administración Chaves Robles.

El alto prelado le retrató Fernández el país duro–de inseguridad, listas de espera en la CCSS y despidos en las bananeras– que deberá gobernar por los próximos cuatro años y la instó a ser parte de un esfuerzo de unidad nacional.

Así lo expuso durante una misa celebrada ayer por la tarde en la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, Cartago, a la que la nueva mandataria asistió un día después de haber asumido la Presidencia.

Unidad nacional, de poderes y sectores

“Por eso quisiera hacer también un llamado sincero a la unidad nacional”, remarcó Román tras cuatro años de crispación y choque político bajo la administración precedente.

“Una unidad que no significa pensar todos igual, sino aprender a caminar juntos buscando aquello que nos une como pueblo”, añadió.

“Porque este esfuerzo no puede recaer solamente sobre un gobierno”, advirtió.

“Es una responsabilidad que compromete al Poder Ejecutivo, al Poder Legislativo y al Poder Judicial; a las instituciones del Estado, a los sectores sociales, a las universidades, a los empresarios, a los trabajadores, a las familias y también a las distintas confesiones religiosas que desean aportar desde su fe al bienestar de nuestra patria”, ratificó monseñor Román.

“Los desafíos que tenemos delante son demasiado grandes para enfrentarlos divididos. Ningún sector por sí solo podrá sacar adelante al país”, puntualizó.

“Quien gobierna no lo hace solamente con poder, sino con responsabilidad ante Dios y ante su pueblo”, afirmó el prelado limonense.


Adjunto homilía de monseñor Javier Román, Obispo de Limón, basílica de Nuestra Señora de los Ángeles

Homilía de Monseñor Javier Román, obispo de Limón y Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica en la Santa Misa con presencia de la Presidente Laura Fernández.

Basílica Nuestra Señora de los Ángeles, Cartago.

Sábado 9 de mayo, 2026. Liturgia del VI Domingo de Pascua.

Con profunda alegría nos hemos reunido esta tarde a los pies de nuestra amada madre Nuestra Señora de los Ángeles, para celebrar la Eucaristía y poner delante del Señor la vida de nuestra patria. ¡Qué significativo resulta que, al iniciar un nuevo tiempo para el país, la señora Presidente haya querido venir precisamente aquí, delante de la Negrita de los Ángeles, para encomendar a Dios su misión y sus responsabilidades!

Ese gesto nos recuerda que hay decisiones y cargas que no pueden sostenerse solamente con nuestras propias fuerzas. Y también nos recuerda algo esencial: a Dios no se le busca únicamente en los momentos solemnes o al comenzar una nueva etapa. Se le busca cada día; en las decisiones importantes, en las noches de preocupación, en el cansancio y también en las alegrías y los logros.

Porque quien camina tomado de la mano de Dios nunca pierde la luz.

La Palabra de Dios que hemos escuchado nos conduce precisamente hacia esa certeza.

En este tiempo pascual, Cristo resucitado nos recuerda que el cristiano no vive solamente de normas o tradiciones, sino del amor verdadero al Señor.

Por eso el Evangelio nos dice: “El que me ama guardará mi palabra”. Amar a Jesús significa aprender a escuchar su voz en medio de tantas voces que distraen, confunden y endurecen el corazón.

Vivimos rodeados de ruido: preocupaciones, tensiones, resentimientos, ambiciones y palabras que muchas veces terminan desgastando el alma y dividiendo a los pueblos.

Y, sin embargo, Dios sigue hablando. Habla en el silencio de la oración. Habla en la conciencia. Habla en el sufrimiento del pobre. Habla en la familia. Habla también en la vida de la Iglesia. Pero para escucharlo hace falta un corazón humilde y disponible.

En la hora decisiva, cuando la despedida de sus discípulos estaba cerca, Jesús no los dejó solos. Les prometió otro Paráclito, un Defensor que permanecería con ellos: el Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad.

Y esas palabras llegan también hasta nosotros.

Porque también vivimos tiempos en los que muchas veces el camino parece nublarse y las respuestas no aparecen con claridad. Frente a ello, Cristo vuelve a decirnos: “No los dejaré huérfanos”. ¡Qué consuelo tan grande para nuestro pueblo!

Y por eso quisiera decirle algo, señora Presidente, desde la fe sencilla de esta nación:

Que el Señor la acompañe y le conceda fortaleza en esta responsabilidad. Porque detrás de toda investidura sigue habiendo una persona; un corazón que necesita serenidad y paz para no endurecerse en medio de tantas presiones. Y precisamente por eso el Señor promete el Espíritu Santo: para iluminar, acompañar y sostener en todo momento.

Cristo resucitado nos deja además un regalo inmenso: “La paz les dejo, mi paz les doy”.

No se trata de una paz superficial o pasajera. Es la paz que nace de saber que Dios camina con nosotros aun en medio de las pruebas.

¡Cuánto necesita nuestro pueblo esa paz! La necesitan las familias golpeadas por la violencia. La necesitan nuestros jóvenes, muchas veces tentados por caminos equivocados o por el desánimo. La necesitan nuestras comunidades, marcadas por la inseguridad, el narcotráfico y los homicidios. La necesitan también quienes sienten que el país ha ido perdiendo poco a poco la capacidad de escucharse y caminar unido.

Por eso pedimos al Espíritu Santo que acompañe a la señora Presidente y a quienes compartirán con ella esta responsabilidad.

Que les conceda sabiduría para decidir, prudencia para escuchar y claridad para actuar pensando siempre en el bienestar de nuestro pueblo. Porque la vida pública no está separada del plan de Dios. La política, vivida con rectitud, puede convertirse en una verdadera vocación orientada al servicio de los demás. Quien gobierna no lo hace solamente con poder, sino con responsabilidad ante Dios y ante su pueblo.

Y quisiera decir también algo profundamente valioso.

En una época donde muchas veces la fe se esconde o se vive únicamente en privado, siempre será significativo ver a las autoridades del país encomendar a Dios sus responsabilidades y poner bajo la protección de la Virgen María el servicio que se les ha confiado.

Lejos de debilitar la vida pública, una fe vivida con autenticidad puede convertirse en guía para actuar con rectitud, honestidad y sentido moral. Porque cuando una persona reconoce que existe una verdad más grande que ella misma, comprende también que el poder tiene límites y que toda autoridad debe ejercerse con ética, conciencia y respeto por la vida.

La Iglesia tiene un patrono para quienes participan en la vida pública: Santo Tomás Moro. Fue un hombre de gobierno, brillante e influyente, pero ante todo un hombre de conciencia y de fe. Nunca ocultó sus convicciones cristianas, aun cuando hacerlo le costó incomprensiones y enormes presiones.

Comprendió que la política y la moral no pueden caminar separadas y que ninguna autoridad tiene verdadero sentido si pierde de vista la verdad y el valor de cada persona.

Señora Presidente, la invito a mirar su ejemplo.

Que su testimonio inspire esta misión con rectitud y coherencia, recordando siempre que la autoridad alcanza su mayor grandeza cuando se ejerce pensando en los demás.

Y quisiera destacar además algo profundamente significativo.

Por segunda vez en nuestra historia, una mujer asume la responsabilidad de conducir los destinos de nuestra nación.

Eso también nos invita a reflexionar sobre algo muy valioso para la vida de un pueblo. La mujer tiene una capacidad especial para custodiar la vida, para sostenerla aun en medio de las dificultades y para recordar que detrás de cada decisión siempre hay personas concretas, familias y sufrimientos reales.

¡Cuánto necesita nuestra patria esa sensibilidad humana, esa capacidad de escuchar y de cuidar! Nuestro país necesita firmeza, sí; pero también humanidad. Necesita autoridad, pero también compasión. Necesita decisiones valientes, tomadas sin perder la sensibilidad del corazón. Necesita gobernantes capaces de unir, de escuchar y de pensar siempre en el rostro de las personas más sencillas. Necesita una política que no se aleje del sufrimiento de la gente.

Una política capaz de mirar a las familias que luchan cada día; a quienes buscan oportunidades; a los adultos mayores que merecen respeto; a nuestros agricultores, que sostienen la tierra y llevan alimento a tantos hogares; al sector pesquero, del que viven tantas familias de nuestras costas; al turismo, que muestra al mundo la belleza de nuestra patria; a los pequeños emprendedores y productores que trabajan con esfuerzo para salir adelante, y también a quienes generan empleo y desarrollo desde mayores responsabilidades empresariales.

Y cómo no pensar también en tantas familias trabajadoras de la zona Caribe que hoy viven con preocupación e incertidumbre ante el cierre de plantaciones bananeras y la pérdida de sus empleos. Detrás de cada despido hay hogares, niños, adultos mayores y personas que miran el futuro con angustia.

Señora Presidente, nuestro pueblo necesita autoridades capaces de escuchar ese clamor y de buscar caminos de alivio para quienes sienten que las puertas comienzan a cerrarse. Y estoy seguro de que, si se deja guiar por la luz y la sabiduría del Espíritu Santo, podrá ayudar a conducir al país hacia decisiones que devuelvan confianza, trabajo y dignidad a muchas familias.

Necesitamos también mirar con responsabilidad el sufrimiento de quienes esperan durante meses o años una cita, una operación o un tratamiento médico, llevando sobre sus hombros el dolor y la incertidumbre. Las listas de espera son un dolor nacional y una herida al corazón.

Necesitamos devolver confianza también a nuestros jóvenes, para que no crezcan creyendo que la violencia, el miedo o la desesperación son el único camino posible.

Necesitamos volver la mirada hacia nuestros pueblos indígenas, custodios de una riqueza humana, espiritual y cultural invaluable, que tantas veces han sido olvidados o escuchados solo de lejos.

También pensamos en tantas familias de nuestras zonas portuarias que, desde hace años, continúan esperando mayores oportunidades, estabilidad y mejores condiciones para salir adelante. No podemos acostumbrarnos a esas realidades. ¡Tenemos que hacer algo! Porque una nación avanza verdaderamente cuando nadie siente que ha sido dejado atrás.

La Segunda Lectura nos decía, además: “Estén siempre dispuestos a dar razón de su esperanza”. ¡Y cuánto necesitamos recuperar la confianza y el ánimo para seguir adelante!

Porque aun en medio de tanta oscuridad, Cristo sigue siendo nuestra esperanza. Y en medio de tantas tensiones, nunca debemos olvidar algo esencial para nuestra fe: Cristo ha resucitado y sigue caminando con su pueblo.

La Resurrección nos recuerda que el mal no tiene la última palabra, que la oscuridad no vence para siempre y que incluso en los momentos más complejos Dios puede abrir caminos nuevos.

Por eso, cuando miramos a Cristo Resucitado, comprendemos que el verdadero liderazgo no se construye desde la soberbia o la confrontación, sino desde la cercanía, el servicio y la capacidad de levantar ánimo en el corazón de los demás. Y quizá eso es lo que más necesitamos como nación: volver a reconocernos como hermanos.

El Evangelio nos deja además una condición muy clara: “Si me aman, cumplirán mis mandamientos”. Y el mandamiento que Cristo nos dejó es el amor. Amarnos los unos a los otros. Solo así podremos construir una sociedad más humana, más justa y más unida. Por eso quisiera hacer también un llamado sincero a la unidad nacional.

Una unidad que no significa pensar todos igual, sino aprender a caminar juntos buscando aquello que nos une como pueblo.

Porque este esfuerzo no puede recaer solamente sobre un gobierno.

Es una responsabilidad que compromete al Poder Ejecutivo, al Poder Legislativo y al Poder Judicial; a las instituciones del Estado, a los sectores sociales, a las universidades, a los empresarios, a los trabajadores, a las familias y también a las distintas confesiones religiosas que desean aportar desde su fe al bienestar de nuestra patria.

Los desafíos que tenemos delante son demasiado grandes para enfrentarlos divididos.

Ningún sector por sí solo podrá sacar adelante al país.

Necesitamos redescubrir que seguimos siendo un solo pueblo, llamado a caminar unido y a construir con confianza el futuro de nuestra nación.

Como Iglesia queremos decirle con sinceridad, señora Presidente: oramos por usted. No solamente en esta celebración. Cada domingo la Iglesia eleva su oración por quienes tienen la responsabilidad de conducir los pueblos. Y aunque puedan existir distintos puntos de vista sobre algunos temas, que nunca se pierda el respeto, la capacidad de escucharnos y la búsqueda sincera de lo mejor para todos.

El pueblo espera mucho de quienes reciben una responsabilidad tan grande, señora Presidente, pero, quizá lo más importante nunca será solamente la capacidad de gobernar, sino conservar la capacidad de escuchar, de reconocer errores y de no olvidar nunca a quienes más necesitan ser vistos y acompañados.

Porque al final toda autoridad pasa, y el poder pasa. Lo que permanece es el bien que se hizo, la paz que se sembró y el amor con que se sirvió a los demás.

Pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a vivir esta Pascua de manera auténtica: escuchando más a Dios y menos al ruido que divide; construyendo puentes donde otros levantan enfrentamientos; y dando testimonio, con nuestras palabras y nuestras acciones, de que Cristo vive y sigue caminando con su pueblo.

Ponemos en las manos de nuestra Madre, la Virgen de los Ángeles, el presente y el futuro de nuestra patria. Que ella acompañe cada paso de este nuevo gobierno, proteja a nuestro pueblo y nos ayude a vivir como hermanos. Y que el Señor nos conceda caminar unidos, con verdad, justicia y esperanza.

Amén.

Fuente: Conferencia Episcopal de Costa Rica

Laura Fernández asumió Presidencia este viernes bajo la sombra y el poder de Chaves/Su mayor desafío ser independiente y un país polarizado y estancado

Edgar Fonseca, editor

Bajo la sombra y el poder político de su mentor, Rodrigo Chaves, Laura Fernández asumió este viernes la Presidencia de la República, en medio de amplias expectativas sobre hasta dónde ejercerá el cargo de manera independiente o quedará supeditada a la influencia y decisiones del mandatario saliente que permanecerá en el gabinete como ministro de la Presidencia y de Hacienda.

Fue juramentada como nueva mandataria a las 12:13 mediodía.

“No atentaré contra la división de poderes, ‘nunca lo haría´”, prometió en su primer mensaje.

“Tenemos la madurez para reconocer lo que está bien, pero también tenemos el valor y la determinación para corregir lo que está mal”, enfatizó.

Enfrentará el desafío de mostrarse autónoma en su gestión ante un país sumido en polarización y choque político, sediento de diálogo, tras cuatro años de mandato de Chaves, y estancado o en retroceso en área fundamentales como educación y salud. Desafiado, además por una violenta espiral de criminalidad sin precedentes en su historia.

“Porque lo que está en juego es el futuro de nuestra amada Costa Rica, en mí tendrán a una presidente que no va a aflojar y que apretará aún más para tener el país pujante, igualitario y lleno de oportunidades con el que soñamos todos nosotros y merecemos”, añadió.

La ceremonia oficial se realizó bajo un calor y humedad sofocantes en el Estadio Nacional, La Sabana, con la presencia de dignatarios extranjeros, entre ellos el Rey Felipe VI de España; Christopher Landau, subsecretario de Estado de los Estados Unidos; Isaac Herzog, presidente de Israel y José Antonio Kast, presidente de Chile. Se prevé la asistencia de Nayib Bukele, presidente de El Salvador, cercano a Chaves.

Politóloga, de 39 años, exministra de Planificación y la Presidencia durante el gobierno anterior, será la segunda mujer en la historia en ocupar el cargo.

Se convierte en la gobernante 50 de la historia republicana.

Laura Chinchilla fue la primer mujer electa a la Presidencia en 2010.

Escepticismo

Analistas y líderes políticos opositores se muestran escépticos del segundo mandato consecutivo del movimiento político chavista.

“A partir de hoy y durante los próximos cuatro años, Laura Fernández tiene la responsabilidad histórica de demostrar que la continuidad no implica mantener al país en una polarización permanente, sino abrir paso a una forma más serena, respetuosa y democrática de ejercer el poder. La campaña terminó; ahora le corresponde gobernar para todos”, destacó La Nación en su editorial este viernes.

Observadores y opositores destacan la designación del gobernante saliente como superministro en el nuevo gabinete y su presumido peso en la gestión de la nueva mandataria.

Fue él quien la nombró ministra de la Presidencia en el gobierno cuya gestión acaba hoy y también impulsó su candidatura presidencial.

Ella lo ratificó para las carteras de la Presidencia y Hacienda como lo había prometido en campaña el martes 5 de mayo.

“La designación de Chaves es inédita: jamás antes un gobernante había ocupado un puesto de este nivel tras finalizar su mandato. Y, sin embargo, ocurrió. El hombre que gobernó Costa Rica durante cuatro años no abandona el Estado; simplemente cruza el pasillo de un despacho a otro, llevando consigo las riendas del presupuesto nacional, la coordinación del gabinete económico y el control de la maquinaria política del Ejecutivo. Se trata de una concentración de poder que lo posiciona como el principal operador político y económico del nuevo gobierno, con lo cual consolida su influencia más allá de su mandato constitucional”, resaltó el analista Daniel Zovatto en un artículo en La Nación.

“En el caso de Rodrigo Chaves, especialmente llama la atención el nombramiento en el Ministerio de la Presidencia. En realidad solo le faltó nombrarlo como director técnico de la Selección Nacional, pero en el Ministerio de la Presidencia llama la atención porque este es un ministerio que tiene que coordinar con los demás poderes de la República y es muy difícil si se pone ahí a una persona que se ha dedicado a incendiar la relación con los demás poderes de la República”, advirtió José María Villalta, diputado jefe de fracción del Frente Amplio.

“Pareciera una renuncia a este diálogo con otros poderes que, al final, lamentablemente, a quien va a afectar es al pueblo de Costa Rica. Ante esa incomunicación y ese enfrentamiento permanente, quien pierde es el pueblo de Costa Rica”, puntualizó el legislador.

Figura decorativa

La próxima mandataria, Laura Fernandez, quedaría reducida a una figura decorativa, protocolaria, si persiste en su promesa de nombrar como ministro de la Presidencia a Rodrigo Chaves, gobernante saliente, advirtió el excanciller Manuel A. González (2014-2018), en una entrevista con este editor el pasado 20 de marzo.

Puede tenerlo como un asesor de alto nivel para consulta inmediata pero no de ministro porque la opacaría a ella en su mandato, ratificó.

La reduciría, dijo, a funciones protocolarias, inauguraciones, cortar cintas.

Vaticinó que para Fernández, su gobierno y la Asamblea Legislativa, será mayor el costo político de intentar separar a Chaves por las eventuales fricciones en la gestión de gobierno.

Si lo nombra ministro y se dan roces, inevitables, ella quedará marginada, en desventaja, mientras el exmandatario se afianzaría con más poder.

“Si yo fuera presidente no lo tendría ahí (Presidencia)”, remarcó.

La instó a formar su propio equipo y a imprimir autonomía e independencia a su gestión, con un llamado particular a retomar el diálogo político en el país tras el periodo de fuerte choque entre poderes experimentado en los últimos cuatro años bajo Chaves.

Exmandatarios ausentes

Por distintas razones, exmandatarios no asistirán al evento.

Luis Guillermo Solís declinó al manifestar que la presidenta electa no deseaba la presencia de exgobernantes.

“Aunque plenamente conscientes de la trascendencia de la ceremonia y compartiendo su significado, las declaraciones a los medios de comunicación de la señora presidenta electa doña Laura Fernández, en el sentido de que ella ‘no invitaría a la y los expresidentes de la República’ a la ceremonia, alimentan una desafortunada polarización que lesiona el espíritu de concordia que debe caracterizar a este acto solemne. Esto, aunado al hecho de que afectaría la imagen del país frente a las distinguidas delegaciones invitadas. Es por ello que, en nombre de mi compañera, la exprimera dama Mercedes Peñas y en el mío propio, declinamos la invitación que tan oportunamente nos cursaran”, afirmó Solís.