¿Debe un medio de comunicación entregar material informativo a oficiales de un gobierno o destruirlo en su presencia para no sacrificar a una fuente informativa? Ante esa decisión se enfrentaron editores del diario londinense The Guardian bajo amenazas de acciones legales por parte del gobierno británico? El diario optó por destruir los materiales, computadoras y discos duros, relacionados con el escándalo de los informes secretos del analista estadounidense Edward Snowden, antes de traicionar a la fuente, cuenta Alan Rusbridger editor del diario en una amplia nota aclaratoria de la decisión. Añade:”La decisión fue tomada después de una amenaza de acciones legales por parte del gobierno que podría haber frenado el reporte o sobre el alcance de la vigilancia del gobierno estadounidense y británico revelado por los documentos. El resultado fue uno de los episodios más extraños en la historia del periodismo de la era digital. El sábado 20 de julio, en un sótano abandonado del edificio King´s Cross del diario, un editor y un experto en computación utilizaron herramientas para pulverizar los discos duros y chips de memoria en la que se hallaban almacenados los archivos cifrados.Mientras trabajaban eran vigilados por los técnicos de la Sede de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ), que tomaron notas y fotografías, pero se fueron con las manos vacías”. Insólita escena y decisión que, sin duda, llama a la reflexión sobre los extremos de las tirantes relaciones entre el poder y la prensa y hasta dónde deben ceder los periodistas ante amenazas como las que descritas. ¿Se precipitaron los editores en su decisión? ¿No pudieron recurrir a acciones legales de defensa garantizadas para la prensa en Gran Bretaña? ¿Usted como editor que hubiese decidido? Por su vigencia y polémica, por las circunstancias y el fondo para el ejercicio cotidiano de esa relación, Puro Periodismo recomienda este artículo.
Bradley Manning: “Quiero ser mujer”
El soldado sentenciado a prisión por filtrar documentos del gobierno estadounidense a Wikileaks dice que buscará un tratamiento hormonal para ser mujer y que se llamará Chelsea.
El show matutino “Today”, anotó dos exclusivas importantes este jueves, con la noticia bomba de que Bradley Manning había decidido oficialmente empezar a vivir como una mujer llamada Chelsea.
El programa de televisión ofreció un “bombazo” a sus seguidores en Twitter, y fue entregado por Savannah Guthrie al revelar el comunicado enviado a “Today” por parte de Manning.
Al-Jazeera ante el reto de convencer
Al-Jazeera, la cadena árabe propiedad de un rico emir de Qatar, debutó el martes ante la audiencia estadounidense con un reto mayúsculo convencer a los televidentes de que no está prejuiciada en sus coberturas informativas, dice The Washington Post. Añade: “En las primeras horas de su emisión debut el martes, el nuevo canal de Al Jazeera América noticias demostró ser lo que se podría esperar en un nuevo canal de noticias de la corriente principal. Ser preciso, responsable y técnicamente brillante. La pregunta es: ¿es eso suficiente? Las probabilidades en contra del canal de atraer a una considerable audiencia son formidables – más de la mitad de hogares por cable y satélite estadounidense ni siquiera lo reciben – por lo que Al Jazeera América (AJA) podría necesitar más de lo justo a los hechos que emitió en su debut. A pesar de su loable objetivo de evitar los aspectos polarizados de noticias por cable, AJA podría estar poniendo a prueba la idea de que la presentación lineal de las noticias – sin parte humo ni chisporroteo – puede tener éxito en un panorama mediático saturado.También está poniendo a prueba si los americanos abrazarán algo llamado Al Jazeera.
“Nuevo periodismo”, tras WikiLeaks, trepidante y riesgoso
Presiones a diarios y reporteros. Órdenes oficiales de destruir materiales. El manejo de material informativo ultrasecreto, filtrado de los cuerpos de seguridad, se torna escabroso para algunos medios y periodistas en Gran Bretaña. El más reciente ejemplo: The Guardian a uno de cuyos editores el gobierno británico le ordenó destruir material sensible para la seguridad nacional, detalla un amplio análisis de BBC Mundo. Añade: “Charlie Beckett, autor del libro “Wikileaks, las noticias en la era de las redes” y director del Centro Polis sobre Periodismo y Sociedad delLondon School of Economics, señala que “es claro que funcionarios estadounidenses y británicos, luego de la tortura de WikiLeaks y Assange, están perdiendo la paciencia con los soplones y sus cómplices en el nuevo periodismo”.”Sea cual fuere la verdad sobre el programa de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU., es evidente que los servicios de seguridad están extendiendo los límites de lo que pueden hacer con nuevas tecnologías para aumentar la vigilancia. Y también están buscando reducir el escrutinio por parte de los periodistas”. Para todo profesional en la comunicación, vale la pena leer dicho artículo y sacar conclusiones en esta era de trepidantes destapes de documentos clasificados y sensibles tras los casos de Wikileaks y Snowden, recomienda Puro Periodismo.
Zuckerberg – Internet para todo el mundo
“Durante nueve años hemos tenido una misión, conectar el mundo”, indica Mark Zuckerberg en su muro de Facebook, “ya hemos puesto a más de mil millones de personas en contacto, pero nos queda hacer lo mismo con los 5.000 millones restantes. Este problema es mucho más grande. La gran mayoría de ellos no tienen acceso a Internet”.
Alrededor de una de cada siete personas en el mundo utiliza Facebook. Ahora, Mark Zuckerberg, el co-fundador y director ejecutivo, quiere agregar al resto – incluir a los cinco mil millones que no tienen acceso a Internet.
Facebook anunció un esfuerzo destinado a reducir drásticamente los costosde servicios básicos de Internet en los teléfonos móviles, especialmente en los países en desarrollo, donde Facebook y otras empresas de tecnología tienen que encontrar nuevos usuarios. Media docena de los gigantes de la tecnología en el mundo, incluyendo Samsung, Nokia, Qualcomm y Ericsson, han acordado trabajar con la empresa como socios en la iniciativa, que ellos llaman Internet.org.



