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¿Cómo "cazar" a un comandante de las Farc?

Por primicia, por exclusiva y por el fondo, la conversación de la experimentada reportera colombiana María Jimena Duzán de la revista Semana de Bogotá, con Pablo Catatumbo, comandante de las Farc, es la entrevista de la semana.
El intercambio confirma a una sazonada periodista rebuscando, esculcando en un líder insurgente y político, actor clave hoy en las conversaciones de paz con el gobierno colombiano en La Habana.
Lo pone contra las cuerdas por los nexos de la guerrilla con el narcotráfico, los paramilitares y las reales intenciones detrás del diálogo. Incluso, lo lleva a confesar su cándido apoyo a la reelección del presidente Juan Manuel Santos.

María Jimena maneja el diálogo con fluidez, soltura, a su mejor discreción pero sin imponerse arbitrariamente a su interlocutor en un ir y venir temático palpitante.
 
Hoy está en La Habana, pero mañana puede volver al monte a librar una guerra que van perdiendo. ¿No teme terminar como Alfonso Cano?
 
Lo de que vamos perdiendo la guerra es relativo. Lo que sí es cierto es que ni el Ejército nos ha podido derrotar, ni nosotros hemos podido ganar la guerra. Extender este conflicto no puede ser bueno para el país. Me pregunta que si le tengo miedo a la muerte y le respondo: cuando uno asume un compromiso revolucionario tiene que asumir las consecuencias. A los revolucionarios no nos mueve el afán de conservar la vida, sino el de defender nuestros ideales. Por eso el Che Guevara decía que somos unas especies raras. Y en cuanto a la muerte de Alfonso, yo creo que haberlo mandado matar fue el peor error de Santos. Él era el gran hombre de la paz.   
 
 Esa imagen altruista de los alzados en armas contrasta con la que se han hecho ustedes a través de tantos años de guerra. Son una guerrilla cada vez más aliada con el narcotráfico y que somete a la población civil a la extorsión y el secuestro, al reclutamiento de menores y a las minas antipersona. 
 
 Mire, un Ejército que ha luchado, que ha soportado un tren de guerra como el que hemos soportado, si fuera integrado por narcotraficantes, se habría quebrado hace rato. Hemos soportado ocho años de Plan Patriota, más dos años de combate con este Ejército de Santos. Y le digo una cosa: no es cierto que en este gobierno se haya aminorado el combate. La intensidad del enfrentamiento es igual o mayor que con Uribe. Yo vengo del frente de esa guerra”. 
 
Sin duda, excelente lección de un periodismo trascendente, acucioso, incisivo y pícaro.
 
 
 
 
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Pepe Mujica: una iPad, una perra coja y bife con cebolla

Un reportero de la agencia Efe retrata la cotidianidad y austeridad del presidente José Mujica de Uruguay. Ayuno de las ostentaciones comunes del poder, este exguerrillero tupamaro, que pasó 14 años encarcelado, quedó libre, fue diputado y llegó a Presidente, vive una vida sin apuros a pesar de su rango en una pequeña  chacra, o finca, en las afueras de Montevideo.
Con un ojo escrutador y muy descriptivo, el periodista da una rica pincelada del diario acontecer del mandatario uruguayo.
 
“El mundo está prisionero hoy de la cultura de la sociedad de consumo y lo que está consumiendo es vida humana, en cantidades tremendas”, pues se ha perdido la capacidad de disfrutar del tiempo y olvidado la idea de que “estar vivo es un milagro”, dice el gobernante.
Sus reflexiones las lanza desde su residencia, en donde no deja de dedicarle cierto tiempo a sus labores agrícolas, oficio del que espera poner una granja educativa para jóvenes tan pronto finalice su mandato.
Un reportaje fácil de leer, fluido, conciso pero matizado de buenos detalles que perfilan la otra cara o, en el caso del presidente Mujica, su cara más conocida como hombre sencillo a pesar de su notoriedad pública.
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Vargas Llosa: grandes perfiles periodísticos

¿Se pueden plasmar, en medio del vértigo diario, notables perfiles periodísticos de los personajes de la cotidianidad?

La respuesta es sí. Y la expresa con contundencia el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa.
Toma de ejemplo, el libro Plano Americano de la periodista argentina Leila Guerriero, recién editado, del que advierte, en La Nación de Buenos Aires, : “muestra de manera fehaciente que el periodismo puede ser también una de las bellas artes y producir obras de alta valía, sin renunciar para nada a su obligación primordial, que es informar”.
“Cada uno de estos perfiles o retratos de músicos, escritores, fotógrafos, cineastas, pintores, cantantes, es un objeto precioso, armado y escrito con la persuasión, originalidad y elegancia de un cuento o un poema logrados”, puntualiza el laureado escritor peruano.
“En nuestro mundo –profundiza Vargas Llosa- el periodismo suele ser el reino de la espontaneidad y la imprecisión, pero el que practica Leila Guerrero es el de los mejores redactores de The New Yorker, para establecer un nivel de excelencia comparable: implica trabajo riguroso, investigación exhaustiva y un estilo de precisión matemática. Antes de enfrentarse a sus entrevistados (vivos o muertos), ella ha leído, visto u oído lo que ellos han hecho, se ha documentado con rigor sobre sus vidas y sus obras consultando a parientes, amigos, editores o críticos, leyendo toda la documentación posible sobre su entorno familiar, social y profesional”.
En Puro Periodismo nos parece este artículo un valioso aporte para tomar en cuenta por parte de los practicantes del oficio a la hora de dedicarse a rastrear, labrar y elaborar semblanzas, perfiles, retratos de figuras del acontecer público y privado.

La mejor profesión del mundo

Jacobo Zabludowsky, legendario periodista de Televisa, México, no se guarda elogios para una profesión a la que se ha entregado en cuerpo y alma en 70 años de trayectoria. Se confiesa de pe a pa con Verónica Calderón de El País, Madrid.
Pasión, vocación, entrega, olfato, instinto, sacrificio son valores que destaca Zabludowsky quien llegó a ser considerado el periodista más poderoso de América, aunque él, con modestia, lo rechaza.
“No comparto esa afirmación. Yo nunca perdí la convicción de que lo importante no era yo, sino el medio en que trabajaba. Nunca me equivoqué en eso, me equivoqué en muchas cosas, pero en eso no”
Y ¿qué consejos tiene para las nuevas generaciones? Su respuesta no se presta a dudas: “Que no se equivoque: esta es la mejor profesión del mundo. Tendrá momentos de angustia, de duda, de indecisión, pero eso lo tienen todos los oficios. Lo único que recomiendo es que lea, que se cultive. La lectura es lo más importante. Te da estilo, vocabulario, adjetivos, elegancia”. 
Lúcido y polémico en sus observaciones, reacio a las redes sociales, amante de la computadora y la radio, Zabludowsky sentencia que la pasión es la vida de esta profesión. “…La pasión nunca se pierde. Si pierdes la capacidad de asombro, perdiste todo. A veces veo a los reporteros jóvenes que trabajan aquí, conmigo. Cuando llega una noticia, siempre observo quién se levanta de su silla y quién no. A quién le late y a quién no le late”.
 
Puro Periodismo recomienda esta conversación con una de las figuras más reconocidas del periodismo latinoamericano, con un cúmulo inagotable de experiencias y lecciones para el mejor ejercicio profesional.
 
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El periodismo es una profesión honorable

Lo dice Gay Talese, maestro de maestros, en una exquisita conversación con El País de Madrid. Este reportero neoyorquino de mil batallas, cuenta como forjó su carrera, como periodista y escritor, paso a paso, piso a piso en los laberintos de la redacción del mítico New York Times.
¿Cuál fue su primer trabajo?, le pregunta el cronista Eduardo Lago y Gay responde: “Chico de los recados en la sede de The New York Times, en la calle 43. Mi trabajo consistía en llevar café y sándwiches a los redactores y en llevar mensajes de un despacho a otro. Es el trabajo más importante que he tenido jamás, porque me permitía ver los entresijos del periódico sin que nadie reparara en mí. Era un edificio de 14 plantas que yo subía y bajaba sin cesar. Tenía acceso a todas las secciones… Conocí a todo el mundo: editores, redactores jefes, operarios, linotipistas, impresores, los conductores de los camiones de reparto”.
¿Cómo alcanzó su sueño de ser reportero?. ¿Cómo se convirtió en escritor? ¿Cuánto rechazo ha tenido? ¿En qué pasa sus días hoy?
Gay cuenta, a sus anchas, el ir y venir de su prolífica trayectoria en los grandes medios norteamericanos como reportero, inagotable, como escritor, sorprendente, pero siempre devoto a la profesión a la que se entregó en cuerpo y alma.
“El periodismo –dice– es una profesión honorable, y no estoy de acuerdo con quienes nos pronostican un futuro tenebroso, porque no hay nada más importante que la verdad. ¿Y quién se ocupa de decirla?”.
En Puro Periodismo recomendamos esta entrevista como una excelente lección de la vida y obra de uno de los reporteros estadounidenses más sobresalientes de las últimas décadas; una muy buena lección para aprender a ser mejores reporteros.
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