Newsweek a la aventura digital
Gabo, escritor y periodista, por siempre
No se puede separar a Gabriel García Márquez, el escritor, de Gabriel García Márquez, el periodista.
Lo sentencia el periodista colombiano Héctor Feliciano al hacer la presentación del libro Gabo, periodista un volumen que recupera y hace trascender la, también, monumental obra periodística del autor de Cien Años de Soledad. Un suculento plato, sin duda, para los practicantes del oficio y para todos aquellos interesados en conocer a fondo un valioso compendio de los trabajos periodísticos de Gabo para quien el periodismo es “el mejor oficio del mundo”.
Dice Feliciano: En el caso de García Márquez, su amplia carrera cubrió, como la de muy pocos, la de reportero de calle, de cronista, de columnista, de corresponsal internacional y de periodista que escribía en la prensa de otro país. Fue el periodismo el que le soltó la muñeca y la imaginación al novelista cuando ensayaba en sus escritos diarios lo que aprendía en sus lecturas, o cuando elaboraba su lenguaje particular y desarrollaba temas venideros. Así, en sus artículos y crónicas de los primeros años, García Márquez ponía en práctica o comentaba diariamente lo que descubría en sus lecturas literarias. Al leerlo hoy sabemos directamente, o podemos leer entre líneas, de su conocimiento desde muy joven de Faulkner, Woolf, Proust, Capote, Borges, Kafka o Joyce; o sobre los Buendía y otros personajes; o del origen de algunas ideas y temas que serán expuestos en Cien años de soledad; o, también, sobre su interés marcado por la música vallenata y la cultura popular de su región caribeña. En ese entonces, García Márquez ya trabajaba en el diario El Heraldo, de Barranquilla, y comenzaba a frecuentar casi diariamente el camino del comentario o de la crónica, que siempre proporcionan distancia panorámica. De la crónica, García Márquez terminará por convertirse en uno de los modelos inmejorables en castellano.
Feliciano nos invita así a adentrarnos en esa rica veta reporteril, periodística, puesta de manifiesto de manera brillante por Gabo a lo largo de su trayectoria en 200 hojas que condensan sus “mejores escritos”periodísticos.
¿Somos los periodistas simples testigos?
Desde la prestigiosa revista colombiana Semana una dura reprimenda a la misión de los periodistas.
El columnista German Uribe no deja títere con cabeza y pide a los periodistas mayor autocrítica. A su entender, los comunicadores somos simples transmisores y testigos de los hechos. Para nada formadores de opinión pública, dice.
“El periodista –asegura Uribe– no estudia o se hace en el ejercicio de su trabajo para guiar o conducir a nadie y mucho menos para determinarle rumbo a nada. El periodista es apenas un comunicador que, como receptor de las noticias y aconteceres de una sociedad, desempeña el oficio de transmisor de éstas.
Nada más. Otra cosa es que, derivado de su trabajo informativo, una sociedad bien informada resuelva cambiarle el curso a su propio destino, o un individuo cualquiera, luego de actualizarse por medio de la radio, la prensa o la televisión, decida mejorar o desviar la trayectoria de su vida. Pero la misión del periodista no es otra que registrar lo que acontece, y si lo puede hacer fotográficamente, mejor, pero eso sí, respetando a todo trance la verdad y con la mayor objetividad posible”.
Desde Puro Periodismo discrepamos del todo con esta visión tan miope, tan sesgada y limitada en cuanto al alcance de la tarea de los informadores.
Los periodistas no solo debemos informar de los hechos con estricto apego a la verdad , sino que estamos en la obligación y responsabilidad de analizárselos e interpretárselos a la sociedad.
Nos interesa su opinión.
Bachillerato, buenas noticias
Ni qué decir de quienes, en estos tiempos de tanta desintegración familiar, sobreviven a las circunstancias y adversidades y logran también ensartarse en esas listas de los mejores promedios del bachillerato.
Escríbale a Edgar Fonseca a efonseca@nacion.com o síguelo por Twitter @efonsecam.



