Perdió a un hijo en la guerra de Irak y otro se le suicidó. Y él mismo trató de acabar con su vida.
Pero se recobró y se convirtió en un pacifista que recorre las ciudades de Estados Unidos.
El lunes de los atentados en la maratón de Boston, el costarricense Carlos Arredondo, residente en esa ciudad, se encontraba en la línea de meta y se convirtió en un héroe al auxiliar a víctimas de la tragedia, dice la agencia AFP:

“Con un sombrero de cowboy, cabello largo y barba estilo “candado”, Arredondo aparecía el martes en fotos y vídeos en los principales medios estadounidenses cargando víctimas y ayudando a los médicos momentos después de las explosiones que dejaron tres muertos y más de 170 heridos en la ciudad de Massachusetts”.

“La foto más llamativa que publicaron los diarios el martes –añade AFP– lo muestra corriendo por las calles de Boston con las manos ensangrentadas asistiendo a un joven que acababa de perder una pierna y era trasladado en una silla de ruedas”

 
Rescatamos esta historia en Puro Periodismo como ejemplo de reporterismo, de esos grandes y anónimos protagonistas que surgen en momentos extraordinarios como los vividos a raíz de la tragedia en Boston.