En este Brasil, hasta la creatividad está bajo sospecha pero gana, dice El País de Madrid, tras un sudado triunfo auriverde ante los italianos en la Copa Confederaciones.

“Hace tiempo que Brasil se destiñó, que perdió el rasgo diferenciador que le encumbró en el fútbol. Apenas hay migas de aquella selección que llegó a ser la apoteosis del juego”, dice el cronista José Sámano.