*Con miras al 2018, el exmandatario y Premio Nobel “acumula desgaste y polariza” , advierte el alcalde y excandidato presidencial del PLN

 

Edgar Fonseca M., editor www.PuroPeriodismo.com

San José-Atrás queda la noche del dos de febrero del 2014, cuando con sorpresa y, quizá estupor, vio como se le esfumaba su sueño de alcanzar la Presidencia de la República en un inesperada derrota ante un desconocido contendor.

Atrás queda la tarde del cinco de marzo de ese mismo año cuando, tras sopesar encuesta tras encuesta, y advertir que se le venía una abrumadora derrota en segunda vuelta, decidió, en un acto sin precedentes, suspender su campaña y sentenciar a su partido, el PLN, a la mayor debacle electoral de la historia.

“Esto no es un adiós, es un hasta luego”, advirtió, sin aceptar preguntas de los reporteros

Atrás queda, pero no tanto, la sanción impuesta por el Tribunal de Ética del partido que lo inhabilitó de toda actividad partidista por cuatro años el nueve de diciembre de dicho año. ”Fue absolutamente arbitraria, injusta”, reitera una y otra vez.

Y, atrás, también queda su renacer de las cenizas políticas cuando al alero de un minúsculo partido cantonal, Alianza por San José, fue electo, dos años después, alcalde de la capital, un botín político mayor dada su convulsa última etapa en el acontecer local. “En política no hay muertos”, dijo exultante la noche del domingo siete de febrero de 2016.

Johnny Araya Monge, alcalde de San José, excandidato presidencial del partido Liberación Nacional, protagonista controversial en el reciente quehacer político del país, lanza su mirada sobre esos acontecimientos pero reafirma que su momento es ahora, “reinventado”, dedicado de pleno a alcanzar objetivos de seguridad y urbanismo en la caótica capital tica.

Descarta aspiraciones inmediatas aunque advierte estar atento a la evolución de los acontecimientos. “No voy a estar tentado a meterme en ningún otro proyecto político en este período, en términos de aspiración personal”, insiste.

Pero como “ser político” que se siente desde su infancia, no esquiva lo que pasa en el entorno nacional, más allá del ajetreo diario en el quinto piso del edificio municipal, José Figueres Ferrer, que alberga su despacho, sobre el inicio de la avenida 10 en Sabana Este.

Por eso cuando le pregunto cómo pronostica un eventual desenlace electoral en 2018, advierte que es incierto. Incierto hasta para el propio Liberación Nacional y para los expresidentes Oscar Arias y José María Figueres, quienes, como figuras estelares, luchan por asumir la candidatura verdiblanca.

El expresidente Arias, enfatiza Araya, “No es carta de seguridad. Hoy por hoy, reconozco, es el político mejor valorado. Por lo menos así lo dicen las encuestas. A pesar de eso, es una figura que ya tiene acumulado un nivel de desgaste, una figura que en otros momentos ha polarizado”.

Y aunque admite que la gestión del primer gobierno PAC, tiene “muy maltratado” a ese partido con miras a los comicios venideros, igual considera que Liberación Nacional le está debiendo al país en la renovación de sus liderazgos y de sus propuestas.

“Si Liberación quiere reconectarse, reconciliarse con la ciudadanía, debería dar señales de renovación, no solo en su propuesta, sino en sus liderazgos”, sostuvo un distendido Araya en entrevista en su despacho con el periodista Edgar Fonseca, editor del sitio www.PuroPeriodismo.com, la tarde seminublada del martes 26 de julio.

Lo de Arias no es carta segura

-Prácticamente estamos a las puertas de una nueva campaña electoral. El año que viene es de total campaña. ¿Cómo visualiza usted la posible evolución electoral 2018 en Costa Rica?

-Me parece muy incierto lo que va pasar en el 2018. El ambiente político realmente genera mucha incertidumbre. Costa Rica al igual que la mayoría de países del mundo está viviendo un fenómeno donde los partidos políticos, los líderes políticos han perdido credibilidad, se han deslegitimado y, en Costa Rica, creo que ya andamos cerca del 60% de la gente que no se considera simpatizante de ningún partido político. Es una mayoría que, por supuesto, pesa de manera decisiva en quién va ganar por ejemplo las elecciones del 2018. Por ningún lado siento que uno pueda decir con certeza “por aquí van las cosas”, como podía decirse en el pasado. Liberación Nacional sigue siendo el partido más grande de Costa Rica, evidentemente es un partido que también se ha reducido en medio de la perdida de respaldo que han tenido todos los partidos. Liberación Nacional se ha hecho más pequeño. Siento que Liberación Nacional también le está debiendo al país, porque debería desarrollar un proceso de renovación, una renovación en su propuesta política, modernizarse, pero una renovación también en sus liderazgos. Creo que eso no está ocurriendo. Lo dije hace poco menos de un año, me parece lamentable que el debate de Liberación Nacional es si José María Figueres o Oscar Arias van a ser los candidatos de ese partido. No genera mucha esperanza.

-¿Por qué?

-La gente está esperando ese recambio, ese relevo generacional. Liberación debería dar señales de renovación y no se están dando. No se sabe si Oscar Arias va a competir como candidato. Es todavía una incógnita, y esto no significa de ninguna manera descalificar la trayectoria del expresidente Arias. Le tengo gran respeto y ha hecho cosas muy importantes por este país. Sin embargo, pensaría, que si Liberación quiere reconectarse, reconciliarse con la ciudadanía, debería de dar señales de renovación, no solo en su propuesta, sino en sus liderazgos. Pareciera que no toda la suerte está echada. Veremos que va a pasar estos meses, que termine este año y evidentemente los primeros meses del 2017 van a ser meses muy importantes.

-Le interpreto de esa expectativa suya de recambio, de renovación de liderazgo de Liberación, que la carta de Arias no es carta de seguridad para un proceso electoral como el 2018.

-No es carta de seguridad. Hoy por hoy, reconozco, es el político mejor valorado. Por lo menos así lo dicen las encuestas. A pesar de eso, es una figura que tiene acumulado un nivel de desgaste. Es una figura que en otros momentos ha polarizado. Recordemos que la última elección Arias la ganó por 18 mil votos. Hay algo a tener en cuenta en el escenario político de Costa Rica hacia el futuro: con el quiebre del bipartidismo; la Constitución Política se pensó para un esquema de bipartidismo y ahora que no hay bipartidismo es muy probable que de aquí en adelante sigamos teniendo segundas rondas. Es muy probable que las segundas rondas sean escenarios que se van a repetir muchas veces. Por eso decía lo de Liberación, porque siendo el partido más grande, cuando se da una coyuntura como la que viví, es más grande el antiliberacionismo que el liberacionismo, y eso es algo que Liberación Nacional debe tener en cuenta de cara a la elección de sus candidatos hacia el futuro. Liberación Nacional y otros partidos deberían estar pensando en hacer alianzas. Dije que el país necesitaba de un gobierno de unidad nacional, pero ahora estoy convencido que ese partido de unidad nacional debería empezar a fraguarse desde antes de las elecciones. Muy a tono con mi planteamiento, recibí la propuesta de Ottón Solís, de cómo se podría lograr antes de las elecciones un gran acuerdo nacional. Me parece muy bien. Ojalá que no quedara en el aire. Cualquiera que quiera gobernar Costa Rica debe entender que estamos viviendo una situación de ingobernabilidad. Al final se hace un gran esfuerzo por llegar a la Presidencia, y vea un poco la experiencia del actual Presidente de la República: debe tener algún nivel de frustración de ver que no se puede hacer todo lo que él dijo en campaña. Que todos los cambios que se ofrecieron no se pueden hacer y eso no se va lograr si no se logra un gran acuerdo político. Me alegró mucho lo que ocurrió en la Asamblea Legislativa hace unas semanas, y en eso respeto a las fracciones que, prácticamente todas, se pusieron de acuerdo; al actual presidente de la Asamblea Legislativa, don Antonio Álvarez, que ha demostrado tener un gran liderazgo. Lograron ponerse de acuerdo para el tema de pensiones, para darle vía rápida a otros proyectos de ley, y dieron una señal, que ojalá siguiera ocurriendo ahí en la Asamblea Legislativa, y fuera un antecedente para que los partidos políticos entendiéramos que por encima de las diferencias ideológicas está Costa Rica.

–En un escenario de tanta incertidumbre como el que pinta usted, ¿cómo ve el sabor que le puede estar teniendo la gente al gobierno PAC y a una respuesta electoral positiva hacia el PAC o a una alianza con el Frente Amplio de cara al 2018?

-El proyecto PAC está muy maltratado en este momento de sus posibilidades en el próximo proceso electoral. Uno no puede descartar nada en política pero el PAC, si usted lo mide en las encuestas, ha venido perdiendo fuerza, ha venido perdiendo respaldo, reconocimiento, y hay mucha gente desilusionada. Desilusionada con lo que ha sido el gobierno del PAC, porque generó grandes ilusiones en amplios sectores del país, de todos los sectores sociales, sobre todo las clases medias, se generaron una gran ilusión alrededor del proyecto PAC. Hay desencanto. Ellos estarán obligados también a replantear su proyecto hacia el futuro. No veo que tengan posibilidades de poder surgir como una fuerza con opciones reales de ganar las próximas elecciones.

–De sus eventuales escenarios, usted tiene claro su proyecto en alcaldía 2016-2020. ¿No visualiza antes ninguna pretensión, aspiración mayor a esa?

-No. Claramente dije durante el proceso electoral reciente de la alcaldía e inmediatamente después de haber sido electo que, si Dios me da vida, voy a estar los cuatro años de alcalde. No voy a aspirar a ninguna otra posición. Es un compromiso que asumí y aquí voy a estar. Es un cargo que realmente desempeño hasta con pasión, porque me apasiona y no es raro. Conozco personajes políticos. Me hice muy amigo de Jorge Sampaio, que fue alcalde de Lisboa por muchos años y nos tocó ser miembros del buró de una organización mundial de ciudades. Muchas veces coincidimos. Sampaio fue presidente de Portugal, y años después me tocó ir a Lisboa a un evento y dentro del evento él era conferencista. Lo presentaron como el expresidente de la República, y él tomó la palabra y dijo: “prefiero que me presenten como el exalcalde de Lisboa, que es el cargo más noble que he ejercido en mi vida”. Le he escuchado ese sentimiento a muchos personajes, y, la verdad, yo vivo intensamente esta posición de alcalde. Estoy feliz. Tuve que reinventarme para poder superar un momento muy complejo de mi vida política, de mi carrera política. Tuve que reinventarme para poder ir de nuevo a tocar las puertas, a pedir el voto a la gente. Dichosamente la gente me respaldó como un reconocimiento a lo que había sido mi gestión como alcalde en períodos anteriores. Estoy aquí feliz, realizado. Empezando con una gran ilusión este período y no voy a estar tentado a meterme en ningún otro proyecto político en este período, en términos de aspiración personal.

-Pero hay un caudal político, una estructura que usted ha logrado cimentar a lo largo de su trayectoria. No creo que Liberación la menosprecie, la mire de reojo de cara a un proceso electoral tan incierto como el que pinta. ¿Hay cercanías, hay acercamientos de Liberación Nacional hacia usted en este momento para que ese caudal y esa estructura se ponga a la orden del partido de nuevo?

-No, no ha habido. Nadie me ha buscado para hacerme ninguna propuesta de cara al futuro proceso electoral. Me siento muy contento de lo que hicimos en San José con Alianza por San José, un partido muy pequeño que logró ganar de una manera contundente y que por ser la alcaldía de San José, la Municipalidad de San José, obviamente esa elección tuvo una repercusión nacional. Tengo buena relación con mucha gente del Partido Liberación Nacional. Me siento ideológicamente socialdemócrata. Pienso que en Liberación Nacional hubo más gente feliz cuando yo gané que gente triste. Muchos liberacionistas, no solo de San José, sino de todo el país, se alegraron por mi triunfo. No solo porque reconocen mi liderazgo aquí en la capital, sino también porque desaprobaron la forma en que yo fui suspendido del partido. Demostré que hay respaldo hacia mi liderazgo aquí en la capital. Que hay un reconocimiento importante, y agradezco a muchos liberacionistas que han estado pendientes y que me apoyaron. Tengo amistad con muchos diputados de Liberación Nacional, con todos prácticamente. Con muchos de ellos hablo con frecuencia. Toco también las puertas de las fracciones legislativas para varios proyectos de ley de la municipalidad, y eso me hace tener, no solo relaciones con Liberación, sino con otros partidos políticos. Estaré pendiente de los acontecimientos. Ojalá que en Liberación se diera esa renovación.

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