Cesantías de lujo en la CCSS

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Jorge Corrales, economista

Ciertamente duele ver como una institución que, por su naturaleza, tiene problemas de sostenibilidad, más bien se ve impulsada a que su situación financiera se complique al darse abusos obvios de parte de empleados privilegiados y directores irresponsables.

Ya sabemos que en nuestro país los trabajadores privados y del gobierno central tienen un pago por cesantía como un máximo de 8 meses del salario percibido. Pero, en la Caja Costarricense del Seguro Social -ente cuya estabilidad financiera está en la picota y por lo cual, para que pueda sobrevivir, se está pretendiendo un aumento de las cotizaciones o una disminución en pagos ya comprometidos- la cesantía que se le otorga al trabajador cuando es despedido o se pensiona o al fallecer- aquellos trabajadores con 30 años de servicio o más tienen el privilegio de percibir, no ocho meses de cesantía, sino 20 meses.

Un reportaje de La Nación, que salió publicado el 5 de mayo bajo el titular “Pago de 20 años de cesantía presiona finanzas de la Caja: Beneficio para trabajadores eleva gasto en prestaciones,” expone que “en promedio, cada trabajador jubilado pasó de recibir ₡25 millones de cesantía a ₡48 millones, en cuestión de cinco años.” Ello porque, en promedio, en el 2013, al retirarse 1.003 empleados, el desembolso por prestaciones de la Caja fue de ₡25.125 millones (dando el promedio de ₡25 millones), mientras que, ya en el 2017, al entrar en vigencia el privilegio de los 20 meses, la Caja desembolsó por prestaciones la suma de ₡33.774 para 701 trabajadores que se pensionaron en tal año (el promedio de ₡48.2 millones).

¿Cómo fue que se dio esta Navidad? Resulta que, en el 2010, la irresponsable Junta Directiva de ese entonces aprobó que la ya privilegiada cesantía de 15 meses en ese entonces en la Caja, se elevara a 20 meses. Sin embargo, la crisis financiera de la Caja provocó que los directivos de esa época echaran para atrás la ampliación de la cesantía. No obstante, mes y medio después -¡claro, no hubo presión!, ¡fue por amorrrr!- se acordó mantener aquel privilegio de los 20 años de cesantía. Y en la actualidad “el tope de auxilio de cesantía de 20 años se aplica a 51.448 empleados de la institución,” según indica el medio.

Resultaba obvio el bombazo financiero que tendría la Caja, pero durante tres años la directiva de la entidad se la ha pasado analizando el asunto. Como lo indicó el propio presidente de la Caja, Fernando Llorca, “hemos tenido la intención de revisar esto en la Junta otra vez, pero es una decisión tomada hace muchos años y ese es el escenario actual.” ¡Increíble! Un problema serio que ya porque es viejo, no lo resuelven, y la Caja, entidad de la cual son responsables los miembros de la Junta Directiva, sufre serias consecuencias financieras por ello. Estudios van y estudios vienen y no se pone el “güevo” para resolver esa situación impresionante, de privilegios a cargo de todos los contribuyentes de la Caja hacia sus empleados. Entonces, ¿para qué están los directores?

Se estima que, entre el 2018 y el 2022, se pensionarán 4.575 empleados, quienes gozarán de esa cesantía de 20 meses, siendo un aumento significativo con respecto a los 2.392 empleados que ya gozaron de ese beneficio. De hecho, de un monto pagado por cesantía a diciembre del 2013 por ₡4.836 millones, a diciembre del 2017 se había elevado a ₡29.415 millones y, para febrero del 2018, la partida del año se había actualizado a ₡33.290 millones.  Se ha hecho evidente, con el curso del tiempo, el fuerte crecimiento del desembolso de fondos por el privilegiado esquema de cesantía.

Para quienes guardamos aprecio por la Caja, cosas como estas nos disgustan profundamente, no sólo al observar el abuso de una cesantía desproporcionada con respecto a los trabajadores privados y a los del gobierno central, sino al ver la incapacidad de los dirigentes administrativos de la Caja para frenar el abuso. Claro, no es con la plata de ellos como se financian estos gastos, sino con los aportes de los contribuyentes a la Caja. No hay duda que, al darse cosas como estas, el futuro financiero de la Caja se obscurece más de lo debido.