Maricruz entre vómitos, dolor, y el escándalo de la charanga de los sindicalistas

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Edgar Fonseca, editor

La periodista y presentadora de televisión Maricruz Leiva, víctima de una mala praxis médica que la llevó a cuidados intensivos y a cinco operaciones, hasta el momento, denunció las penosas condiciones vividas como paciente en el hospital San Juan de Dios en medio de la huelga que afecta el sector salud.

Leiva reconoció, en un post en la red Facebook, la labor desplegada a su lado por médicos y enfermeros, pero afirma que ha sufrido las tres semanas “más duras, tristes y desoladas de mi vida”.

Paciente en medio de una huelga

Hoy estoy cumpliendo tres semanas de estar internada en el Hospital San Juan de Dios. Han sido tal vez las tres semanas más duras, tristes y desoladas de mi vida. No les puedo explicar el dolor físico por el que me han sometido, entrando cinco veces a sala de operaciones y una vez al “tanque” . Afortunadamente el dolor ha sido controlado por la gente de la clínica del dolor, los médicos y las enfermeras se han entregado con amor y mística para que yo logre superar esta triste e increíble broma del destino. Son tres semanas que, además han coincidido con la huelga de empleados públicos y aunque he de confesar que los médicos y enfermeras han entregado alma, vida y corazón (y algunos asistentes) aquí algunas de las “anécdotas” que he vivido por causa de las protestas:

*Como mucha gente de cocina está de huelga me traen un bollo de pan una tajada de queso y una caja de leche para el desayuno. Y a darle gracias a Dios.

*Un día de estos el almuerzo era un puré de tiquisque, queso rayado y chayote sancochado, y a darle gracias a Dios que hubo cena.

*Yo no tomo café pero pensé en el montón de gente que tiene que tomarse su traguito de café. Pues un día de estos nos dijeron ” No hay nada caliente”.

*En mi mesa se acumularon los desechos del desayuno, almuerzo y merienda. No había personal para limpiar.

*Gracias a Dios yo ya me puedo bañar solita porque sin asistentes las enfermeras no dan a basto.

Me descompuse, me vomité

*La tercera vez que salí de sala de operaciones me descompuse y vomité. Así estuve hasta que todo se secó sobre mi. No había ropa estéril para cambiarme ni cambiar las camas.

*La quinta vez que entre a sala de operaciones no había ropa verde ni estéril. Entré sin botas y con gorra desechable y con una bata rosada pero que sí estaba estéril.

*Mis dolores eran tan intensos que tuvieron que llamar a los médicos de la clínica del dolor. No podía ni siquiera respirar. De nada sirvió que la doctora me viera temprano, pues no había con quién mandar las recetas…. y peor no había quién las despachara. Ese día la morfina llegó pasada las 7 pm cuando alguien logró alistarla. Mi rostro se iluminó! Esperé más de 10 horas.

El escándalo de la marcha se me atornillaba a la espalda

*El día de la marcha mi dolor competía con el escándalo y la charanga que se tenían afuera: cimarronas, tumbacocos, altavoces. Por cada grito o “bomba” que lanzaban yo me quedaba sin aliento, el dolor me llegaba a lo más profundo de mi ser. Cada grito me atornillaba la espalda o el abdomen. Para ese momento lo único que le pedía a Dios era que se callaran. Me preguntaba si yo siendo una adulta me costaba manejar todo ese escándalo, qué estaría pensando uno de los niños internados a la par mía en el hospital de niños?. Y no señores…la huelga no da para tanto. No da para tanto sufrimiento y dolor.

Si uno tiene una solicitud debe procurar que no trascienda de la enfermera o el médico, porque si ellos deben mandar a traer algo a otro lado probablemente no lo logren. Aún así, es a los médicos y las enfermeras que les debo poco a poco mi mejoría. Ellos han sido verdaderos ángeles que no te dejan sufrir. Lo mío va para largo, no sé cuánto más tendré que estar internada, sólo le pido a Dios que como hasta el día de hoy no me suelte de su mano y me mandé ángeles con sanidad.

“Por favor sigan orando por mi”, clama en el post de este domingo.