Edgar Fonseca, editor/Foto TV Sur Noticias, Pérez Zeledón

La masacre de seis personas ejecutada por desconocidos hace 8 días en la finca de un estadounidense en Llano Bonito de Buenos Aires, Puntarenas, permanece en el más absoluto misterio y bajo total hermetismo del OIJ sobre el avance de las investigaciones.

El mayor homicidio múltiple en los últimos cinco años en el país sigue cubierto por un manto de incógnita, al menos pública, sobre qué pasó el domingo 17 de octubre en la hacienda del estadounidense Stephen Paul Sandusky, de 61 años, quien figuró entre las seis víctimas mortales.

Hasta la fecha, la única hipótesis conocida fue expuesta la mañana del lunes 18 por el director del OIJ, Walter Espinoza, quien sostuvo que investigan la acción bajo el móvil de un supuesto asalto.

Confirmó que las víctimas murieron por disparos de arma de fuego.

Relató que dos de las víctimas aparecieron calcinadas.

Precisó que todas los fallecidos estaban fuera de la vivienda del estadounidense.

La alerta del caso, dijo, la recibieron a la 1 a.m. del lunes.

Al sitio desplazaron personal de Buenos Aires y lo reforzaron con enviados de Ciencias Forenses y de la Unidad Canina.

En el sitio, aparte de Sandusky aparecieron muertos con heridas de bala, entre otras lesiones: el mecánico César Quesada Cascante, de 44 años, su esposa Claudia Villarevia Rivera de 41 años, maestra de enseñanza especial en Rivas, el hijo de ambos, Daniel de 20, y la pareja Willy Borbón Muñoz de 38 años y su esposa Anyelic Zúñiga Rodríguez de 40.

Las investigaciones iniciales, sostuvo Espinoza, se dirigían a tratar de recolectar pruebas y evidencias que ayudaran a esclarecer qué pasó en el sitio y quiénes serían los supuestos autores de un hecho que calificó de “alarmante y grotesco”.

No tenían claro, amplió, la hora en que ocurrieron las muertes de estas personas, lo cual dependería de las autopsias y otras pericias forenses.

Más allá de eso, transcurrida una semana del sangriento suceso, crecen las interrogantes sobre qué pasó ese domingo en dicho sitio, a partir de qué momento se desencadenaron las violentas acciones y en particular, quiénes estarían detrás de la ejecución de esta masacre que culminó con el hallazgo de los seis cuerpos, al menos dos de ellos calcinados, casi a medianoche del domingo.

Lo ocurrido mantiene conmocionada a la región y tiene a prueba la capacidad de respuesta del OIJ.

Dos semanas antes, el director del OIJ alertó en una comisión legislativa el ambiente de inseguridad en esa vasta región y lamentó la carencia de suficiente personal para atender la creciente criminalidad ligada, en particular, a grupos narco. Nota adjunta.

Un viaje tempranero con un desenlace mortal

Cinco de las víctimas viajaron hacia la finca en Llano Bonitio a eso de las 6:30 a.m. de Linda Vista de Rivas de Pérez Zeledón a unos 60 kilómetros de distancia.

Tenían planeado regresar a mediodía para celebrar un almuerzo de cumpleaños al papá de Cesar, Eladio Quesada.

César Quesada, quien tenía unos 10 años de repararle maquinarias agrícola e industrial al norteamericano, viajó con su esposa e hijo y la pareja amiga hacia la finca de Sandusky a acabar un trabajo que había dejado inconcluso el jueves anterior al suceso, contó su tío, José María Quesada, a TV Sur Noticias de Pérez Zeledón.

Quesada, quien es dueño de un restaurant en Rivas, detalló que su sobrino tuvo un último contacto celular con un amigo de Rivas a quién le pidió detalles, vía mensaje, de unas conexiones eléctricas como a las 8:15 a.m. y tras esto, poco antes de las 9 a.m. se perdió todo contacto con él y con su familia.

Pasadas las 4 de la tarde a la familia le entró mayor preocupación.

Incluso a las 9 p.m. intentaron llamar a Stephen, a quien conocían desde hace 12 años, pero no respondió, lo que les extraño aún más, pues pese a que hablaba poco español, siempre les respondía las llamadas.

Ya para ese momento su hermano, Eladio, padre de César se dirigía hacia la finca en Llano Bonito y una hora más tarde lo llamó para confirmarle la muerte de todos.

Presentí algo malo

Don Eladio Quesada confirmó al mismo telenoticiero que intentó comunicarse con su hijo desde temprano pero no le fue posible.

Ratificó que ese domingo la familia le tenía preparado un almuerzo para celebrar su cumpleaños por lo que esperaban a César y su familia de regreso a mediodía.

“Nosotros estábamos esperando a César para una comidita porque yo cumplía años”, contó al noticiero a la entrada de la finca de la masacre.

Después de la 11 a.m., al pasar las horas y ver que no se comunicaban le entró más inquietud.

“No contesto ninguno de los tres”, aseguró.

“Yo presentí algo malo”, relató don Eladio al ratificar que ni César, ni su esposa, ni su nieto le devolvìan llamadas.

“Nunca en la vida me negó una llamada”, afirmó.

“En la noche ya no aguanté y como a las 8 de la noche nos vinimos”, detalló sobre su movilización hacia la finca de Sandusky, a la que debieron ingresar a pie, ya que los carros en que iban no subieron debido a lo dificultoso del terreno.

La residencia en que vivía Sandusky solo, está construida sobre una loma a mil metros de altura dentro de una propiedad de 104 hectáreas que el norteamericano tenía a la venta en $1,8 millones.

El papá llegó de primero a la escena

Don Eladio fue el primero en arribar a la escena del múltiple homicidio.

“Yo llegué de primero. Vi el carro de César. Me alegré. Creí que estaba en la casa del señor. Comencé a llamarlo, cuando vi que estaba tendido”, narró.

Le habían tirado unos plásticos encima como para quemarlo, contó.

Y así empezó a constatar la magnitud de lo acontecido cuando descubrió el resto de cuerpos, calcinados al menos dos de ellos.

El de Daniel, su nieto, apareció a cierta distancia de la casa, en lo que sus familiares suponen fue un fallido intento de huir del sitio.

Quedó frenado por un portillo, narró su tío José María Quesada, quien cree que sus parientes llegaron ese domingo “en el momento equivocado” al sitio y resultaron víctimas del ataque.

Don Eladio ratificó que su hijo tenía 10 años de trabajar para el estadounidense en reparación de distinta maquinaria.

Tras el hallazgo, la primer alerta llegó al OIJ de Buenos Aires a la 1 a.m., confirmo Walter Espinoza, director general.

Los agentes llegaron al sitio a las 2:38 a.m.

Equipos especializados de intervención no solo policial sino de investigación y pericia científica se movilizaron a la zona y tras 8 días de ejecutada la acción reina absoluto hermetismo.

¿Hubo venganza?

El sitio Daily Mail de Londres dedicó un amplio informe a lo sucedido y no descartó una posible venganza contra Sandusky como detonante de la matanza.

Aseguró que las víctimas fueron torturadas, según la policía.

¿Fue por venganza?

¿Fue el padre de Florida masacrado en su rancho costarricense por VENGANZA?, cuestiona el medio inglés en una amplia publicación de lo acontecido en Buenos Aires que complementa con fotos del estadounidense y tomas aéreas de la hacienda en Llano Bonito.

Detalla una disputa laboral con extrabajadores, el hecho de que ayudó a enjuiciar a un policía por la muerte de un guarda en su propiedad y que estaba a punto de vender su propiedad de 1,8 millones de dólares como parte del ambiente en que se dio el homicidio múltiple.

Un gran hombre

Joseph, uno de los hijos de Sandusky, le dijo a Dailymail.com que su “padre era un gran hombre que nunca se involucró con nada de esta naturaleza”, cita dicho sitio

Fueron las primeras palabras que trascendieron de uno de los dos hijos que una costarricense asegura tuvo con el norteamericano quien vivía en la zona sur desde el 2000.

La Nación reveló el viernes que otro finquero apareció muerto y su casa incendiada el pasado 1º de setiembre en la finca Marbesa, ribera del río Angel, en San Rafael de Brunka, a 15 kilómetros del sitio de la masacre del domingo. El fallecido fue identificado como José Navarro de 64 años. El caso también permanece en el misterio.

Apuntan a posibles enemigos

El Daily Mail apuntó a posibles enemigos de Sandusky en la acción.

Según el Mail, Sandusky de Florida, de 61 años, puede haberse hecho enemigos durante sus dos décadas en la nación después de que se reveló que fue demandado por empleados de un restaurante por cheques de despido después de que cerró su restaurante y testificó contra un policía que mató a tiros a su guardia de seguridad.

De Sandusky, que había estado viviendo en el país centroamericano desde 2000, se informó que recientemente se había mudado a la hacienda con la esperanza de vivir una vida tranquila.

Masacre en zona candente

La masacre de Llano Bonito de Buenos Aires se suscitó apenas dos semanas después que el director del OIJ, Walter Espinoza, advirtió ante una comisión de diputados la magnitud de las acciones criminales en la zona –ligadas en su mayoría a ajustes narcos–, donde en los últimos 5 años se registraron 152 asesinatos, 8 de ellos en dicha localidad.

Así lo destacó en una comparecencia el 5 de octubre ante diputados de una comisión legislativa que investigaba presunta penetración de redes criminales narco en municipalidades y partidos.

La comisión cesó abruptamente su labor investigadora.

El jerarca policial alertó de la escasez de personal policial para atender esa vasta región.

Dijo que solo disponen de 79 agentes para cubrir una amplia zona territorial que incluye: Corredores, Golfito, San Vito, Pérez Zeledón, Buenos Aires y Osa .

“La fuerza que tenemos en el lugar es muy poca y cada uno tiene que cubrir 120 kilómetros cuadrados”, insistió. 

“La presencia de la Policía Judicial es muy débil y es lo común incluso en otras policías”, reconoció. 

“Esta es una zona de contrabando, tráfico de drogas y de migrantes, lavado de dinero, trata de personas, prostitución y trasiego de armas, pero tiene poco control”, ratificó.

En cuanto a los homicidios ocurridos en la zona, el director del OIJ confirmó que la mayoría, 55%, están ligados a la actividad del narcotráfico y según explicó hay varias investigaciones abiertas sobre estructuras de  organizaciones que operan en el lugar.