Edgar Fonseca, editor
Tras la abrupta destitución del canciller Manuel Tovar, el embajador de Costa Rica ante la ONU, Boris Marchegiani, pronunció este lunes un discurso en defensa de la candidatura de Rebeca Grynspan a la Secretaria General de naciones, ante un auditorio prácticamente vacío.
El embajador, cuestionado por su inexperiencia diplomática, asumió de emergencia el discurso, tras la intempestiva destitución de Tovar que ordenó la presidenta Laura Fernández hace una semana.
Reclamó que el exjerarca supuestamente no le comunicó a tiempo de una cita del presidente Donald Trump con mandatarios latinoamericanos de naciones firmantes del Escudo de las Américas el martes 22 de setiembre.
En julio ella anunció que no asistiría a la Asamblea General de la ONU, como tampoco lo hizo el presidente Rodrigo Chaves, durante su mandato.
Fernández se encontraba hace una semana en una visita bilateral con el presidente Abelardo de La Espriella en Barranquilla.
Al entonces canciller Tovar le correspondía dar el discurso pero tras su intempestiva destitución la asignación recayó en el embajador.
Marchegiani, fue donante del partido gobiernista PPSO y pagó vallas contra jerarcas del Poder Judicial. Además, según informó el 24 de junio La Nación, la sociedad Grupo Mercantil Lapis Lazuli S. A. en la que él aparece como presidente y apoderado generalísimo, mantiene una deuda con el Banco Nacional, desde hace 12 años, que ya asciende a $8,3 millones.
“Tener deudas no es un delito en este país”, defendió en su caso la presidenta Fernández el pasado 7 de setiembre.
Defensa de Grynspan ante auditorio vacío
El representante tico pronunció un discurso de escasos 10 minutos cuando ya solo quedaban las delegaciones de Vanuatu, Benín y la Presidencia de la Asamblea General para cerrar el periodo de sesiones.
Afirmó que Grynspan es una latinoamericana con experiencia política, económica y multilateral, una mujer de probado liderazgo que conoce las Naciones Unidas por adentro y por afuera.
“Entiende que conocer una institución también significa tener el valor para reformarla”, añadió.
“Necesitamos una ONU más eficiente, transparente y ágil”, planteó.
“Capaz de prevenir conflictos, construir consensos aún en tiempos de profunda polarización y ofrecer respuestas concretas a los desafíos del siglo XXI”, añadió.
“La confianza en el multilateralismo se debilita precisamente cuando más se lo necesitamos”, puntualizó.
Fuerte crítica a pobre imagen diplomática del país
El Grupo Diplomáticos Unidos que defiende mejores prácticas en el servicio diplomático criticó fuertemente la pobre imagen que dejó la delegación de Costa Rica en la reciente Asamblea General ONU.
¿Quienes son los responsables? El peso diplomático que Costa Rica construyó durante décadas en las Naciones Unidas no fue producto del azar, sino del rigor, el liderazgo multilateral y una política exterior que se ganaba el respeto del foro global, destacó dicho grupo en un post Facebook. Ver adjunto
Por eso, el escenario actual exige una reflexión seria y profunda.
Que a Costa Rica se le haya asignado intervenir en el penúltimo puesto de oradores de la Asamblea General de la ONU, completamente al margen de la Semana de Alto Nivel, marca un precedente sumamente preocupante. A esas alturas del debate general, los Jefes de Estado, Cancilleres y delegaciones de alto nivel ya han dejado la sede; el discurso se pronuncia ante un recinto prácticamente vacío, reservado a diplomáticos de bajo nivel y escasos Representantes Permanentes.
Jamás en la historia diplomática del país nuestra voz, que solía ser escuchada con atención, replicada con respeto y respaldada en la defensa del derecho internacional y los derechos humanos, había quedado relegada de esta manera. Hoy, el rol asignado a la delegación costarricense equivale, en la práctica, a apagar las luces y cerrar la puerta de la 81.ª Asamblea General.
Exportar esta imagen afecta de forma directa la reputación internacional que tanto costó edificar. El mundo hoy observa a Costa Rica por razones equivocadas. No se trata de un malestar ajeno, sino de una responsabilidad institucional compartida que va desde la Copresidencia de la República y el ex Canciller, hasta la Dirección de Política Exterior y el equipo de la Misión Permanente ante la ONU.
El liderazgo internacional de un país no se proclama; se ejerce y se refleja en el lugar que el mundo le otorga en sus foros más importantes. Costa Rica merece recuperar el nivel diplomático y la altura de Estado que siempre la caracterizaron.
Fuente: Facebook Diplomáticos CR





