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Elecciones 2018: desafección partidista es colectiva

  • El masivo desapego de los votantes  con los partidos hace incierto, a estas alturas,  el vaticinio de los resultados de los comicios venideros o dar por un hecho el retorno de equis partido al poder, advierte Víctor Ramírez, respetado estratega político
  • Los escándalos presidenciales del 2004 fueron la punta del iceberg de la corrupción pública y afianzaron a la democracia tica. Hoy es más madura, vibrante y crítica, destaca.
  • Al gobierno Solís le cobran la factura de una alta expectativa de cambio insatisfecha.

Edgar Fonseca M., editor PuroPeriodismo.com

San José-¿Se enrumba el país a unas elecciones en el 2018 con resultado sorpresivo como en el 2014?

¿Tiene garantizado equis partido su retorno al poder en los próximos comicios?

Quien diga a estas alturas que un partido tiene segura su vuelta a Zapote en las elecciones del domingo 4 de febrero de 2018, no percibe con clarividencia la efervescente caldera política del país.

Víctor Ramírez, estratega clave en las principales campañas electorales del Partido Liberación Nacional en los años ochenta y noventa, hoy distanciado de esas tiendas, ni chista al emitir su sentencia: “En la población hay una desafección (partidista) colectiva”.

Y, como tal, vaticina que el país podría estar a las puertas de un escenario parecido al de los comicios anteriores cuando, de la nada, Luis Guillermo Solís, se alzó en las dos últimas semanas de la campaña con un inesperado triunfo en primera vuelta y un arrollador respaldo en segunda vuelta.

Ese sorpresivo resultado evidenció un “deseo enorme” de la población costarricense de que no continuaran los mismos que estaban gobernando. La gente, enfatiza, votó por un cambio.

Cuando le cuestiono el sinsabor colectivo con el rumbo de la administración Solís, admite que no es fácil de complacer la expectativa de cambio con un ciudadano tan crítico y escéptico como lo es hoy el costarricense.

“Yo voté por usted para que haga las cosas distinto. Si usted no las hace en la dimensión en que yo creo que tenía que haberlas hecho, lo critico”, cree Ramírez que es la factura que le pasa la opinión pública al Presidente Solís. Aunque dice tener referencias de encuestas recientes de que el declive de imagen ya no es tan pronunciado.

Tales apreciaciones las hizo en una entrevista que concedió al periodista Edgar Fonseca, editor de PuroPeriodismo.com la tarde del martes 24 de enero en su residencia en el barrio La Paulina, costado norte del campus de la Universidad de Costa Rica.

Ya no tienen a la gente en el bolsillo…

-¿No es fácil vislumbrar para las próximas elecciones, como algunos plantean, a equis partido retornando al poder o equis candidato definido prácticamente?

-No, para nada. Porque hoy en la población hay una desafección colectiva. Antes era muy fácil. Uno tenía de antemano, cualquiera que fuera a un 35%, 40%de la población metido en el bolsillo. Hoy nadie tiene a esa población en el bolsillo. ¡Qué mejor ejemplo que la elección del 2014! Un hombre que en diciembre aparecía todavía con el 4% o 5% en todas las encuestas terminó de presidente de la República. Si eso no nos indica el profundo cambio de la sociedad costarricense en muchos campos, en el campo político, si tenía el 5% eso era imposible en toda la época que vos y yo conocimos antes, jamás. Pues, en diciembre, don Luis Guillermo tenía un 5% y crece como la espuma en las ultimas dos semanas de enero y en los primeros días de febrero termina quedando de primero en la primera vuelta y lo más asombroso se nos olvida, en la segunda obtiene casi el 80% de los votos. Eso es impresionante.

-¿A qué atribuís ese 80%?

-Creo que había un deseo enorme de la población costarricense para que no continuaran los mismos que estaban gobernando. Eso es todo. Los costarricenses han dicho: “yo no quiero ya más, quiero hacer un cambio”. Ya hoy valorarán si ese cambio fue correcto o no y eso es otro tema ahora, pero que en ese instante los costarricenses, de manera abismal, fuerte, decían: “yo no quiero más, con lo mismo de siempre” que se demuestra de manera contundente en la segunda vuelta, 77-78%. Eso es una cifra que no se da en las democracias en general. Es un pueblo casi de manera total, expresando que está descontento con los cosas como se venían haciendo y le depositan a un desconocido, a un partido pequeño, que no ha gastado casi nada en comparación con los otros, lo que el PAC había gastado en la primera vuelta es el 3-4% de lo que habían gastado los grandes. ¿Qué nos dice eso?, que igual toda esa parafernalia no sirve para nada.

-¿En qué quedó debiendo este gobierno?

-Se generó un profunda expectativa de cambio. Pero las más recientes encuestas, la percepción y la reacción de la opinión pública es severa, crítica hacia la administración. ¿A qué atribuís este sinsabor tan generalizado?

-Porque la gente votó por un cambio. ¿Ahora que significa cambio para cada uno de los ciudadanos?, eso podríamos pasarnos miles de horas porque cada quien tiene su mundo, cada quien tiene una idea distinta, pero era algo distinto a lo anterior. Entonces, en general, ¿hay un cierto simplismo en los seres humanos?, claro que lo hay y siempre lo habrá. Ni son filósofos, ni tiene porque serlo, ni ser grandes analistas y, además viven en otros mundos distintos a la vida política y entonces dice: “yo voté por usted para que haga las cosas distinto. Si usted no las hace en la dimensión en que yo creo que tenía que haberlas hecho, lo critico”. Eso es un poco lo que le ha ocurrido a este gobierno. Me dice gente seria, relacionada con encuestas, que ese declive en que ha vivido el gobierno, de estar con 1.3 millones de votos en la segunda vuelta –casi la totalidad de los costarricenses le dieron el visto bueno– con un declive en el primero, segundo año, muy fuerte, muy crítico; era casi de buen tono hablar mal del gobierno y decir que no respondió a las expectativas de la gente, me dicen que hay un repunte. ¿Qué tan fuerte? No lo sé. Siento que existe. No significa por eso que vaya a salir muy bien. Eso habrá que verlo, pero es natural. Es un ciudadano muy escéptico, con el cual casi será imposible que nadie quede bien, porque además, los problemas de una sociedad como la nuestra o cualquier otra, muchos son, honestamente, imposibles de solucionar. ¿Quién va a arreglar el problema del transito en este país? Nadie. Usted puede crear hasta un metro maravilloso, pero nuestras carreteras son del tamaño que son, nuestras montañas son del tamaño que son, nuestras ciudades son con las callecitas que tenemos y el número de carros son los que son, y nosotros tendríamos que acostúmbranos, como otras sociedades, a tener ese problema. Sería mentirle a la sociedad, hacerle creer que alguien va venir a solucionarle el problema del tránsito, para decir solo ese, o que la miseria que lleva 30 o 40 años de estar en el 20%, usted la va poner en el 10%. Eso es mentir. ¿Terminarán todos los políticos prometiendo esas cosas? Sí, como todos, pero muchos de esos problemas son imposibles de solucionar”.

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Los escándalos presidenciales, la punta del iceberg

Los escándalos presidenciales que sacudieron al país en 2004 fueron la punta del iceberg de la corrupción en la función pública, a juicio del estratega Víctor Ramírez. Que los conociera la opinión pública fue sano para la democracia costarricense, destaca.

– El país vivió a inicios de los 2000, 2004 particularmente, escándalos presidenciales mayúsculos. Cimbró la institucionalidad se ha dicho y alguien decía: “la opinión pública perdió la inocencia” en aquel momento. ¿Cómo dimensionas el impacto de esos escándalos en la vida reciente de la historia de la democracia de Costa Rica?

-Perdió la ingenuidad, es una gran cosa. En la vida política, la pérdida de la inocencia, en la vida política en general, en el más amplio sentido de la palabra es una cosa extraordinaria. Que hoy la humanidad, en general, ha perdido la inocencia como nunca antes en la historia, de eso no hay ninguna duda, en todos los ámbitos. Hoy sabemos, mejor que nunca antes, cómo se cocina la vida en el Vaticano, dentro de los muros del Vaticano o dentro de los muros de la iglesia en general o cómo se cocina la vida en Wall Street, para decir otras murallas que hasta hace poco estaban muy bien acorazadas o cómo se cocina la vida en la Casa Blanca o en Zapote o en la Federal Reserve o en el Banco Central o en las diferentes instituciones. Que los ciudadanos sepan mejor cómo son las cosas reales, es algo muy sano para la vida democrática. Es mucho mejor el costarricense de hoy que dejó de ser “mariachi” o “Figueriachi” y que nacía con alguna de esas dos tendencias y que pasaba toda su vida simplemente relacionado con esa posición que casi había heredado desde niño. Hoy, como resultado de esa ausencia de la inocencia, a la inmensa mayoría de los costarricenses no les interesa casi para nada la referencia del ’48.

-¿Por qué?

-Primero porque tiene muchos años de haber ocurrido. Cuando nosotros teníamos, hace 40 o 30 años, pues había pasado 30 o 40 años menos. Hoy para todos estos jóvenes que nacen con una libertad mental y emocional, en la que ya esa referencia por lo menos en el sentido negativo de la palabra porque está bien conocer la historia, pero no la referencia en sí misma de que yo soy calderonista o figuerista como si estuviera un tatuajes puesto en el cerebro y no podía pensar en otra manera, eso ¿era más democrático? No era más democrático, es mucho más democrático tener que lidiar con una población como la de hoy que no tiene ninguna afiliación cerrada de antemano sino que tiene un espíritu crítico, como son hoy todos los millenials y diría todas las personas en general casi de 40 o 50 años para abajo desvinculadas del mundo electoral como lo conocíamos cuando el bipartidismo y en los cuales por lo tanto convencerlas o engañarlas o enamorarlas es mucho más difícil que en el pasado.

-Esas experiencias casi traumáticas que vivió el país con los escándalos presidenciales al nivel institucional, ¿las consideras algo sano para la democracia y para la vivencia democrática?

-Conocer la realidad siempre es más sano, siempre, en todos los campos. “La verdad os hará libres”, dijo Jesús. Eso es aplicable a todo. La negación o hacerse el loco sobre cualquier hecho, yo tengo una enfermedad, yo puedo disimular, yo puedo querer no ver mi problema de salud o económico o existencial o lo que sea, siempre es más sano la verdad y si la verdad dijera que había corrupción en el poder, como estamos hoy convencidos porque los hechos nos lo dicen, y estamos seguros de que lo que conocimos es solo la punta del iceberg, es decir que hay muchos otros casos de corrupción que no los conocimos. Entonces, ¿qué es más sano, saber que esa realidad es así o creer que esas personas son santas palomas que únicamente están ahí para beneficiar a los pobres y a los ciudadanos costarricenses? ¿Qué es más sano, saber que hay pedofilia en la iglesia, para poner en otro campo, qué son muchos los sacerdotes que de muchas formas no responden a los requerimientos de lo que debería ser un apostolado cristiano? ¿Qué es más sano? ¿Conocer esa realidad o creer que todas esas son santas personas?

 

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La democracia tica está vivita y coleando…

En la vertiginosa era de la información, la democracia costarricense vive uno de sus mejores momentos. Es más madura, más crítica, más vibrante, sostiene Víctor Ramírez.

La pregunta que nos hacemos en muchos segmentos de la sociedad costarricense, ¿cuál es el momento que está viviendo esta democracia?

-La democracia como todas las grandes palabras un concepto que está siempre en evolución. Todas las grandes palabras: paz, libertad, justicia, belleza, democracia, entre ellas, son palabras que viven en continua evolución y en épocas como la actual en las que hay en general altísimos grados de libertad y espíritu crítico en el mundo, es quizá la palabra política más importante de todas, Cuando a mí me dicen en qué cree usted, yo no creo en ningún partido, no creo en principio en ninguna persona por lo menos ninguna, en creencia siempre muy escéptico, creo en la democracia, ese ámbito de libertad y de igualdad en el que se forjan todos los días las opiniones de los ciudadanos sobre el acontecer de la vida colectiva, de la vida pública y de cualquier otro tema importante. La democracia es para mí la más rica de los conceptos de la vida política que, repito, ya no podemos abundar más, vive en evolución y actualmente vive una evolución profunda, en general en el mundo y en particular en Costa Rica.

-¿Cómo describirías el estado de la democracia de Costa Rica en este arranque del siglo XXI?

-Está vivita y coleando con mucha intensidad porque, pongamos el contexto más importante que vive hoy el mundo, vivimos, en la más profunda revolución comunicacional y cultural de la historia. Esto no tiene parangón en la historia. ¿Por qué? Porque toda esta tecnología nueva que hoy posee casi todo el mundo, un celular, una computadora es hoy acceso a una infinita cantidad de temas. Si quiero ver pornografía pues, eso es lo que veo, pero si lo que quiero es estar al tanto de los mejores, de los más importantes acontecimientos, de las mejores ideas las puedo tener en el celular de una manera inmediata. Todas las revoluciones de la historia, las más grandes, las más lúcidas, los acontecimientos, yo diría, más importantes de la evolución de la cultura general de la humanidad y de la cultura política, ¿cuál es el elemento central de esos acontecimientos? La información, el flujo de la información crece, en esos momentos, de manera exponencial y se acelera. Estamos en la más profunda revolución cultural mediática y comunicativa. Todos somos un poco fotógrafos, un poco periodistas, un poco opinadores de la vida política y esa profunda interacción de los ciudadanos hoy enriquece de manera enorme el juego político y el juego de la democracia.

-¿Qué significado tiene un fenómeno como este para el ciudadano en una democracia como la costarricense?

-Si comparamos, cualquier momento de la historia, podemos irnos a veinte, cuarenta, ochenta, cien años atrás, ciento veinte… Y no hay ninguna duda de que las posibilidades de conocimiento que tiene hoy el ciudadano en general sobre los diferentes hechos de la vida pública son en principio mucho mayores que nunca antes en este momento y si la democracia es un juego de ciudadanos, es la participación fundamentalmente del mayor número de ciudadanos

sobre los aspectos críticos de esa sociedad, las posibilidades de que hoy sea mucho más madura y rica nuestra democracia están absolutamente presentes. Un ejemplo: La Nación desde toda la vida ha tenido su sección de editorial y sus Cartas a la columna. Antes de la época del Internet, aparecían cinco, siete u ocho cartas a la columna al día, hoy aparecen también unas cartas, pero lo que todos sabemos es que mucho más de esas cartas, cada una de las noticias importantes tienen a veces decenas de comentarios de los usuarios de manera que una sola noticia a menudo puede tener 70, 80, 100 comentarios. Ese es un ejemplo, pero lo puedo casi transponer a casi cualquier otra cosa en la que hay mucho más democratización. Es mucho más de doble vía. Antes La Nación era casi de una vía, nosotros recibíamos esa información que ustedes en el periodismo y en cualquier periódico del mundo serio por supuesto seleccionaba para sus suscriptores, pero hoy es tan fuerte el conocimiento que tiene cada ciudadano con tanas posibilidades de estar al tanto de las cosas, más allá de cualquier periódico y de cualquier televisora, mucho más allá. Que las posibilidades de comunicación, de expresión popular son hoy mucho mayores que en ningún momento antes de la historia. Hace 20 años el mundo era completamente distinto al de hoy y entonces si la democracia es de nuevo la participación activa de los ciudadanos, hoy hay mucho mayores posibilidades de que vivamos una democracia más rica, más madura, más fuerte, más intensa que en ningún momento anterior.

-Para una sociedad como la costarricense en medio de este fenómeno, ¿cuáles crees son desafíos significativos?

-Siempre será una desafío porque nunca ha dejado de serlo, que los poderes públicos, que los gobernantes y que los políticos actúen con mayor honestidad, decencia y eficiencia de lo que normalmente ocurre. La política, el poder corrompe, lo dijo Lord Acton, y el poder absoluto corrompe absolutamente. No hay un solo caso en la historia en que eso no sea así. Hay grados, en algunos países hay más, hay menos pero el poder corrompe. Eso es una ley tan potente como la ley de la gravedad. Es casi intrínseca con la naturaleza humana. La democracia es, entre otras cosas, el sistema que conoce la humanidad, como decía Winston Churchill, “el peor que conozco, pero los otros son peores”. Es el mejor que conoce la humanidad para disminuir la ineficiencia y la deshonestidad de sus gobernantes. Si nosotros consideramos que hay mucha deshonestidad e ineficiencia e incapacidad y pocas ideas, quite la democracia y usted puede estar seguro que eso se multiplica al infinito. Ejemplo reciente en la historia humana hay muchos, pero reciente es la implosión de la Unión Soviética que a veces no nos damos cuenta lo que significó. Un imperio, la sétima parte de la tierra con misiles, con un poderío militar enorme, implosiona sin un solo tiro. Se cae así como un grupo de naipes, se viene al suelo. ¿Por qué se viene al suelo? Porque la ineficiencia, la corrupción, la ausencia de libertad, la ausencia de espíritu crítico que había en ese Imperio era de tal magnitud que implosionó y la democracia, con todos sus defectos, que siempre los tendrá, nos muestra que es capaz de reducir, como ningún otro sistema, los grados de ineficiencia y deshonestidad que, en general, se presentan en la vida pública y en la vida privada de cualquier sociedad”.

VER TAMBIEN: Elecciones 2018-La campaña no tiene dueño

 

Un parlamento secuestrado

La diputada Sandra Piszk, quien lidera una tenaz batalla contra los pluses en el sector público, denuncia que el parlamento de Costa Rica está “secuestrado” por minorías que imponen su agenda.

“El nuestro es un Parlamento de minorías que han logrado no sólo manejar el debate parlamentario y la toma de decisiones sino que, como lo he dicho en otras oportunidades, secuestrarlo a base de artimañas reglamentarias capaces de detener cualquier intento de aprobación de un proyecto”,  dice Piszk en un post en su cuenta Facebook.

Añade: “Hace tres años, un 5 de febrero de 2014 recién pasadas las elecciónes escribí en estas mismas páginas, que quienes habíamos sido favorecidos con el voto popular para ocupar una curul teníamos el compromiso de devolverle credibilidad a la Asamblea Legislativa y legislar con la sabiduría y la valentía que se requiere para enfrentar los grandes desafíos que enfrenta el país. Nadie tiene el monopolio de la verdad y en este mundo de confusión ideológica, pareciera cada vez más importante rescatar aquello de que la democracia es el gobierno de las mayorías con respeto a las minorías. ¿Pero es ello así en nuestra Asamblea Legislativa? Definitivamente no”.

Las minorías se imponen

“El nuestro –dice Piszk– es un Parlamento de minorías que han logrado no sólo manejar el debate parlamentario y la toma de decisiones sino que, como lo he dicho en otras oportunidades, secuestrarlo a base de artimañas reglamentarias capaces de detener cualquier intento de aprobación de un proyecto”.

“La presentación de lo que se conoce como mociones de carretillo que se presentan de cien en cien y que nos obligan a prolongar las discusiones eternamente sigue entrabando la toma de decisiones vitales para el país. Un reglamento obsoleto que le permite a cada diputado defender sus mociones, hasta por media hora, se ha convertido en el mecanismo ideal para bloquear todo aquello en lo que no se está de acuerdo y los partidos minoritarios hacen un uso ilimitado de este recurso. Valga señalar unos pocos ejemplos como Fertilización in Vitro, Formación Dual y más recientemente Empleo Público”, sostiene.

“Así mientras no exista una norma que obligue a los diputados a poner fecha límite para pronunciarse a favor o en contra de un proyecto, la situación no podrá ser resuelta. Este problema se agrava por el permanente temor a tomar decisiones que por ser dolorosas o impopulares, se posponen por años o se dejan en manos de sectores interesados que, logran imponer la decisión de no tomar decisiones”, dice.
“Ninguna democracia y mucho menos la nuestra está ajena al peligroso fenómeno de líderes populistas que precisamente logran su ascenso al amparo del descontento de la población. Lo que esta sucediendo en Nicaragua o Venezuela, el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos o el ascenso de la ultraderecha en Europa no son producto de la casualidad. Estamos advertidos”, concluye Piszk.

Fiscal: espiral de violencia ” a la mexicana”

Edgar Fonseca M, editor PuroPeriodismo.com

San José-La profunda penetración de los carteles mexicanos de la droga en la región centroamericana y sus ramificaciones en Costa Rica es vista por el Fiscal General, Lic. Jorge Chavarría Guzmán, como una razón crítica de la creciente ola de violencia que golpea al país y que dejó, en 2016, la cifra récord de 577 muertes violentas, 40% de ellas atribuidas a ajustes de cuentas entre grupos criminales.

“Costa Rica ha venido copiando los patrones mexicanos. La forma en que se está organizando el tráfico local de drogas es muy similar a los patrones en que está organizado México. Los que manejan las rutas, los proveedores de los distribuidores locales son mexicanos y nosotros, además, ya por una cuestión cultural regional, el corrido y la cultura machista, la influencia mexicana cultural es innegable en Centroamérica y en Costa Rica”, sostuvo Chavarría la tarde del 25 de enero en que le entrevisté.

“Los patrones mexicanos se han trasladado a la región porque esto es una empresa y esta traslada sus esquemas de organización económica. Si no, no tendrían éxito”, advirtió.

Confrontado con la cifra récord de homicidios, con que cerró el país el año anterior, 19 más que en 2015, colocando la tasa de muertes violentas en 11,8 por cada 100 mil habitantes, el Fiscal Chavarría vaticinó que la tendencia irá en aumento.

Ver entrevista completa al Fiscal Jorge Chavarría Guzmán

 

 

La pesadilla de un multimillonario

De sueño a pesadilla: la vida del empresario Eike Batista es digna de una película de Hollywood o, como dijo la productora que la adaptará al cine, “Shakespeare puro”, destaca un informe de la revista Semana de Bogotá sobre el que fuera uno de los más poderosos empresario de Brasil, el más rico, caído hoy en desgracia en el escándalo mundial de corrupción del Lava Jato.

“Ninguna historia de negocios, lujo y glamour ha sido tan escandalosa como la del magnate que convulsionó la high society de Río de Janeiro. En 2015, las autoridades le decomisaron al otrora séptimo hombre más rico del mundo según Forbes -con una fortuna de más de 34.000 millones de dólares en 2012- sus siete autos superdeportivos, su jet privado, su yate, obras de arte, relojes y joyas. Y hoy, con todos sus activos congelados, solo le quedan las paredes de una celda de 15 metros cuadrados en el centro penitenciario Bangu 9, al que ingresó la semana pasada, implicado en las investigaciones de la Operación Lava Jato”, dice Semana.

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Elecciones 2018: la campaña no tiene dueño

  • La campaña no está definida, advierte el estratega político Víctor Ramírez 
  • Hay un 60% del electorado sin afiliación partidista y podría ocurrir lo de los comicios anteriores, la gente se decidiría en las últimas semanas
  • A los votantes ya no se les arrastra con banderitas o stickers; transparencia”, es la palabra clave, dice

Edgar Fonseca M., editor PuroPeriodismo.com

San José-Fue parte de la campaña que llevó al poder a Luis Alberto Monge en 1982 tras la controversial administración Carazo.

Fue parte de la campaña, “muy cerca de la cúpula”, que llevó por primera vez al poder a Oscar Arias en 1986. Aquella campaña de la “paz para mi gente…paz para mi tierra”.

Fue parte de la fallida campaña del economista Carlos Manuel Castillo en 1990. Fueron tres campañas seguidas.

Fue invitado pero no quiso estar en la campaña que llevó al poder a José María Figueres en 1994.

Y fue arrastrado, dice,“literalmente arrastrado. Fue un error de mi vida. Dije no mil veces, y, al final, casi por pena, me metí en la campaña de José Miguel Corrales (1998). Terminé en depresión por estar en lo que no debí haber estado”.

Víctor Ramírez, uno de los más respetados estrategas y analistas políticos del país, sabe lo que es estar cerca del poder. Sabe lo que es estar en el poder y sabe lo que es estar distante del poder.

¿Por qué es tan crítico del poder?, le pregunto la tarde del martes 24 de enero que me atiende en un sobrio estudio de su residencia en el viejo barrio La Paulina, absorbido por el vértigo universitario y comercial.

“Porque el poder es la gran ramera de la historia. El poder es el gran demonio. El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. En lo único que estoy convencido es en la democracia”, me responde.

Este abogado de formación, de casi 71 años, pero comunicador por vocación, cineasta, exfundador, junto con Manuel Formoso, del semanario Universidad, pionero del Centro de Cine, curtido en la BBC de Londres, pero ante todo un ser político, mira distante pero no ajeno el derrotero de los acontecimientos del país desde la directiva del Banco Nacional en la que fue nombrado por la presente administración hace año y medio.

A un año de los comicios del cuatro de febrero de 2018, Ramírez no cree que la campaña esté definida. Hay un 60% del electorado sin afiliación partidista, dice,  y vaticina que, tal como, sorpresivamente ocurrió con la elección de Luis Guillermo Solís, la campaña estaría para resolverse en las últimas semanas.

No le va a ser fácil a ningún aspirante, advierte, porque el electorado tico es hoy mucho más maduro y crítico. La democracia tica es mucho más madura, alaba sin descanso y transpirando una particular admiración por el grado crítico de los ciudadanos.

“Transparencia”, dice será la clave para cualquier aspirante que desee ganarse el favor del electorado.

El tico ya no traga cuento…

-Con un ciudadano, con un votante tan escéptico, a estas alturas en que estamos conversando, ¿es difícil vislumbrar una definición clara en el panorama político para Costa Rica, para los próximos cuatro años?

-Sí claro, porque hoy en un alto porcentaje, yo, en mi cálculo es que por lo menos el 60% de los costarricenses no posee partido político, no tiene afiliación política, no tiene simpatía política. Quiere decir que todos los demás, todos los partidos, todos, tienen el 40% de los votos, se están repartiendo el 40%, y porque entonces si ya ese joven, ese “millenial”, ese muchachito de 20 años, para el cual todas las referencias políticas que nosotros conocimos, del todo no existen. Con el 48, cero referencia. Figueres, la palabra Figueres o los apellidos Figueres y Calderón, no existen para él, del todo no existe, y no tiene ninguna adhesión emocional ni mental hacia ningún partido político. ¿Eso dificulta a cualquier político? Por supuesto que dificulta en la forma tradicional. ¿A mí me gusta mucho? Sí, tal vez soy minoría en este mundo. Me gusta mucho porque nos obliga a ser mejores. Nos obliga a un caldo de cultivo, crítico, escéptico, independiente. Obliga mucho más a comportarse mejor, a cualquier político, a cualquier gobernante.

El dinosaurio del bipartidismo…

-Dentro de ese comportamiento del electorado costarricense, tan crítico, tan escéptico y tan desafeccionado hacia los partidos, ¿es previsible que la composición, la amalgama de fuerzas políticas, de partidos políticos va a continuar siendo más variada de lo que se conocía hasta ahora? Eso que se llama multipartidismo, ¿va a persistir, se va a mantener?

-Me da la impresión que sí, que va a continuar el multipartidismo, esta fragmentación política. Debemos acostumbrarnos. Así como le doy la bienvenida a todas las verdades del mundo, no quiero vivir engañado con nada. No me parece sano en ningún sentido, en mi vida personal ni, en general, en la vida de las naciones, vivir engañados. Es mejor que sepan cómo son las cosas, es más sano. Eso es lo que es un adulto. Es mejor una población más adulta que más infantil. Igual estoy convencido que hay que aceptar la realidad. Así como hay que aceptar la verdad, hay que aceptar la realidad. Podemos llorar sobre la leche derramada, podemos decir que, quizá, es más fácil gobernar con el bipartidismo, que eso sería también un tema de tremenda discusión, porque entraríamos a discutir cómo funcionó el bipartidismo, y qué logró en este país y qué no; en qué sentido funcionó mejor o no funcionó mejor que hoy. Porque hoy lo que sabemos es que se vinieron acumulando casi todos los problemas. Hagamos una lista así rapidita, el problema de la infraestructura, el problema de la educación, el problema del déficit fiscal, el problema de la ineficiencia de las instituciones, el problema de la Caja. ¿Cuál tema importante se solucionó en este país mientras el bipartidismo tuvo una gran fuerza? Soñar con que vamos a volver, a mí me parece que, quitemos lo que a mí me guste o no, hoy la realidad nos indica que eso no es posible, por lo menos a mediano o a corto plazo. Lo mejor en la vida es enfrentarse a esa realidad, pero aceptándola, sabiendo cual es. Es mejor que entendamos que lo que hemos vivido ya hace 8, 10 o 12 años, que hay una mayor fragmentación, que ningún partido político tiene una mayoría, que hacer alianzas es muy difícil, que ya no es cuestión que se pongan de acuerdo dos líderes ahí sobre algunas cosas, como el pacto “Figueres-Calderón”, por poner el ejemplo de una extraordinaria alianza, de hace algunos años. Todas esas cosas hoy son mucho más difíciles. Sí, son mucho más difíciles. Yo no lo inventé. Nadie lo inventó. Así se desarrolló nuestra sociedad. Es el resultado de muchos factores, entre otros, los que vos planteabas, salieron escándalos profundos, muy sonoros. ¿De las más altas esferas de la vida política?, sí. Como resultado de eso, ¿la gente perdió la inocencia?, sí. Como resultado de eso, ¿se desplomó uno de los partidos del bipartidismo?, sí. Como resultado de eso, ¿también bajó el otro partido que quedaba y en la ultima elección es derrotado por un partido pequeño, con una persona que no era conocida seis meses antes?, sí. Esa es la realidad, y hoy, más o menos, ¿creo que podemos andar en un camino similar?, sí, en el sentido de que un alto porcentaje de la población costarricense, al día de hoy, a un año de las elecciones, no tiene afiliación partidaria.

Luis Guillermo sí le entró a las convenciones

 -Probablemente no coincides con algunos que conceptualizan la democracia costarricense como una democracia disfuncional, entrabada.

-Cuando yo hablo de que es rica, no quiere decir que sea perfecta, ni mucho menos, no. También cuando muchos de los políticos hablan de la disfuncionalidad de la democracia, se están refiriendo a ellos mismos. ¿Quiénes son los responsables de la disfuncionalidad de la democracia o de las instituciones? ¿Quiénes son responsables? O es que solitas, ¿viene una especie así de magia negra y las convierte ineficientes? Todas son creadas y administradas por seres humanos. En mi experiencia, puedo darme cuenta en “año y pico” que tengo de estar en una institución, que la impronta de unos pocos seres humanos puede hacer grandes cambios en una institución, pero si las personas que van ahí no les interesa hacer grandes cambios, pues los problemas se siguen acumulando, los vicios se siguen acumulando. ¿Qué tenemos hoy? Un empleo público lleno de pluses. Este es el primer gobierno en la historia nacional que va a denunciar todas las convenciones colectivas, todas. Cuando termine el gobierno van a haber estado denunciadas todas. Es el primero. Antes de este ninguno denunció ninguna convención colectiva. Todo lo que solicitaban los empleados, los trabajadores, los políticos se lo daban, porque no hay nada más lindo que ser San Nicolás. No hay nada más lindo que ser generoso con los dineros de los demás y no con los míos. Eso se llama desde hace 2500 años populismo, demagogia. De eso hablaban Platón, Sócrates y Aristóteles, hace 2500 años, de la palabra demagogia, de la palabra populismo, que es simplemente darle a los demás aquellas cosas que en el fondo no se merecen y que, además, nos cuesta a todos mucho dinero. En uno de los gobiernos anteriores, en la Caja Costarricense de Seguro Social se pasó la cesantía de 8 años a 20 años, y se metieron en ese gobierno como 10 mil personas en la Caja. Problemas de esa naturaleza podemos hablar decenas. Hoy el país llegó a un momento en que se acumularon todos esos problemas, entre esos el déficit fiscal, que es el problema más serio, económico, que tenemos, muy serio. ¿Eso quién lo inventó? ¿Cayó del cielo? o ¿fue inventado por personas que estuvieron al mando de la sociedad costarricense y que dejaron que se acumulara ese déficit?

La soga de los políticos…

-Desde tu perspectiva ¿hay responsabilidades que no se han sentado aquí desde el punto de vista político?

-Por supuesto, y de alguna manera se van a sentar y algunas se han sentado. El resultado de la última elección es un poco de eso. Hay un espíritu crítico muy fuerte hoy. No tengo ninguna duda. No quiero idealizar a nadie, porque entre gente, que como yo, nos gusta el análisis político, también a veces hay una percepción de que es un ciudadano muy difícil, de que los ciudadanos dicen muchas tonterías, de que las redes se utilizan para insultar, sí, por supuesto, siempre será así en la historia humana. Usted puede utilizar cualquier herramienta bien o mal, y así es, siempre será así. Un cuchillo sirve para cortar el pan o para matar a alguien.

-Desde esa perspectiva de algunas responsabilidades políticas acumuladas, ¿crees que ese clima de desafección ciudadano, es un pase de factura a esos liderazgos políticos en su momento?

-Claro que sí. Porque como la gente se destetó, como el niño pasó a ser adolecente y adulto, como el ciudadano se desligó de su visión partidaria, como tenía más capacidad para ser crítico, viniera de donde viniera el problema. Es que antes la gente seleccionaba la crítica: el calderonista criticaba al del frente, y este al del otro, pero no se criticaban a sí mismos. Hoy los ciudadanos al no tener afiliación partidaria, plantean la crítica venga de donde venga, con mucho más libertad ¿Eso a mí me parece que es extraordinario?, absolutamente. ¿Qué es el ideal democrático, uno de los ideales democráticos? Una ciudadanía bien informada, inteligente, crítica, escéptica, cuestionadora, eso es.

-¿Qué esperas vos sobre la marcha del país a partir de la definición electoral en el próximo cuatrienio?

-Que ojalá los candidatos, los partidos, comprendan cuál es el sustrato sobre el cual están trabajando, cuál es la realidad del país. Me da la impresión de que muchos siguen sin comprender, siguen con los parámetros mentales y emocionales del pasado, creyendo que las formas de hacer política en el pasado, que entre comillas dieron algún éxito, hoy pueden continuar dando éxito. Los hechos son muy contundentes. Una encuesta del CIEP de la Universidad de Costa Rica de hace dos años y medio poco después de la segunda ronda electoral, se le preguntó a la gente por qué había votado o votó, y la gente respondió, más o menos, treinta y tanto porciento, qué lo decidió para el voto, como “treinta y pico” porciento los debates, “veinte y pico” porciento programas de análisis político, cualquiera que fuera, cualquier de la radio, televisión, YouTube, en lo que fuera, noticias, etcétera., y el 0.9 porciento la campaña electoral. Con la campaña electoral quieren decir los anuncios, las plazas públicas, las rutas de la alegría, las banderitas, los stickers, etcétera. El 0.9 por ciento, si eso no es un ciudadano mucho más inteligente que en el pasado, yo no sé que lo es. Prefiero un ciudadano como ese, que ya no es con plazas públicas, ni con discursitos de plazas públicas, sino diciendo realidades. Dígame, cuénteme usted su vida, qué es lo que ha hecho, y cuénteme con realidad, qué es lo que piensa hacer. ¿Prefiero a ese ciudadano?, mil veces prefiero a ese ciudadano. Estoy convencido de que hoy somos una sociedad en ese sentido más madura, más democrática y que posee un espíritu crítico en el buen sentido de la palabra, mayor que antes. Eso es más sano para nuestra sociedad, que lo que vivimos en el pasado”.

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PUNTO Y APARTE

 El poder “la gran ramera de la historia”

 -Has estado en el poder, muy cerca del poder, pero has sido muy crítico del poder. ¿por qué?

-Porque el poder es la gran ramera de la historia. El poder es el gran demonio. El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente, por eso en lo único que yo estoy convencido es en la democracia. Me dicen, ¿en qué cree usted?, en la democracia. La democracia es una profunda libertad de cada uno de los ciudadanos, que somos los dueños de la sociedad, a final de cuentas, para que podamos expresar sin cortapisas, con toda libertad lo que pensamos, sobre todo los temas que queramos, privados o públicos, pero sobre todo sobre el curso de los acontecimientos políticos, que tanta incidencia tienen sobre los seres humanos. Estoy convencido que es el menos malo de todos los sistemas, que lo que hay que hacer es profundizar la democracia, que lo que hay que hacer es llevarla a niveles mayores, entre otras cosas, estoy convencido que una palabra que es nueva, relativamente nueva en el diccionario político, es la palabra “transparencia”. Debe profundizarse enormemente en todos los campos. La transparencia hoy es la gran palabra, digamos, de la historia política, como lo fue en el pasado rendición de cuentas, división de poderes, libertad, etcétera., porque mientras más transparentemos el poder, más se le dificulta a quienes quieren hacer mal las cosas, hacerlas. Eso en todos los campos. Mientras más se transparente el Vaticano, mejor para todos. Mientras más se transparente todos los poderes del mundo, todos, Wall Street, la Casa Blanca, Zapote, el Banco Nacional, todos, mejor para los ciudadanos”.

 

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 La leyenda de José Figueres Ferrer

A Víctor Ramírez se le iluminan los ojos cuando me habla del expresidente José Figueres Ferrer. Es una figura “señera” de nuestra historia, me enfatiza.

Ramírez se encuentra en la recta final de un libro sobre la vida y la leyenda, y sobre el mito alrededor del exmandatario que lideró la revolución triunfante del 48, abolió el ejército y fundó la Segunda República.

“Ha sido para mí una figura señera en la historia nacional. Con defectos, por supuesto, con limitaciones, pero que estoy seguro que le debemos mucho de este país, de las cosas buenas de este país, un hombre muy talentoso, muy visionario, muy lúcido, más de lo que la gente cree. La tesis del libro es que él es un célebre desconocido. Todos hablamos de Figueres, pero es menos conocido de lo que la gente cree. Hay mucho mito, mucha leyenda urbana sobre él, y trato de explicar un poco, con alguna profundidad, cuál ha sido su vida”, cuenta Ramírez.

 

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Analista Víctor Ramírez. PuroPeriodismo.comUniversidad, el Centro de Cine, las campañas…

Derecho por formación, comunicación por vocación y política de por vida marcan el derrotero de Víctor Ramírez. Junto al deleite de compartir en estos tiempos los quehaceres, las preocupaciones y los pequeños negocios de la familia, Ramírez tiene como pasión la lectura y la escritura.

-¿Dónde y cuando nació?

-Nací el 16 de julio de 1946, casi que en el centro de San José.

¿Dónde estudió?

-En la Escuela Buenaventura Corrales, la primaria, en el Saint Francis College, la secundaria, y en la Universidad de Costa Rica, estudié Derecho.

-¿Dónde se especializó y en qué área?

-Yo me retiré de Derecho desde el inicio. La verdad no tenía vocación, y me gustó la comunicación siempre. Yo fui fundador, junto con Manuel Formoso, del Semanario Universidad y de ahí me pasé al Centro de Cine, que era una locura mayor todavía. Estuve un tiempito ahí. Una etapa muy bonita de mi vida haciendo documentales sobre temas álgidos de la sociedad costarricense. El de los presos es el más conocido. Estuve luego en Londres, en la BBC, en cursos y en unos trabajos prácticos. Regresé un tiempito ahí al Centro de Cine y me retiré. Estuve en las campañas de Luis Alberto Monge, fue la primera campaña; en la campaña de Óscar Arias, muy de cerca en la cúpula; en la campaña de Carlos Manuel Castillo, fueron tres campañas seguidas. Ya no quise estar en la campaña que seguía de “Chema”. Fui invitado, pero no quise estar. Luego fui arrastrado en la campaña de Corrales. Así, literalmente arrastrado. Fue un error de mi vida, dije que no mil veces, y, al final, casi por pena, me metí en la campaña de José Miguel (Corrales). Terminé en depresión en esa campaña, por estar en lo que no debí haber estado, y en general mi vida se ha dedicado un poco a algunas empresas familiares, pequeñas, mías junto con mi esposa y mis hijos, y a mi vicio que es leer y escribir. Ese es mi vicio mayor. Estoy terminando un libro, ya virtualmente está terminado sobre José Figueres Ferrer, que espero sacarlo este año.

-Y dedicado al análisis y la observación política.

-Sí claro, de las lecturas me gusta la historia sobre todo, la política, la sociología, la psicología, la economía. Igual estuve en el pasado muy cercano con CAPEL y el Instituto Interamericano de Derechos Humanos como asesor externo de ellos por varios países de América Latina dando asesorías sobre comunicación políticas y también en partidos políticos fuera de Costa Rica. El gozo mayor en estos momentos es leer y escribir.

-La lectura te apasiona, ¿alguna obra favorita?

-Vamos a ver, favorita, tengo una lista de autores a los que leo. Te voy a hacer una lista rápida. Leo mucho a Neil Ferguson, que es un historiador inglés que ahora radica en los Estados Unidos, moderno. Es relativamente joven, brillante, con una producción literaria enorme. Me gusta mucho leer a los clásicos, a Platón, Aristóteles, a Maquiavelo, a John Locke, a Emerson, a David Hume. David Hume es una figura extraordinaria, es un inglés del siglo XVIII, brillante. Todos estos clásicos nos demuestran que el mundo siempre ha sido el mismo y que los problemas de hoy son los que han existido siempre, y que el poder siempre ha corrompido, que las dificultades siempre han estado presentes en la historia humana. Octavio Paz ha sido otro. Ahora lo leo menos”.

VER TAMBIEN: Desafección partidista es colectiva