PuroPeriodismo/Migración/Foto EFE, Confidencial, Managua

En Costa Rica, principal destino de refugiados y migrantes económicos, la pandemia trajo escasez laboral, hambre e indigencia. Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, en una evaluación humanitaria encontró que el 14% de esta población come una vez al día o menos, un 63% lo hace solo dos veces, destaca un informe del sitio Confidencial de Managua.

Antes de la pandemia el 93% de las familias tenían un trabajo remunerado, ahora solo el 59% ha logrado sostener su trabajo. Muchas han sobrevivido gracias a la solidaridad de otros migrantes y de organizaciones, pero otras han decidido regresar a Nicaragua, pese a la inseguridad y situación económica, agrega el sitio.

Según datos de Migración de Costa Rica, de las más de 80 mil solicitudes de refugio de nicas en Costa Rica, unas tres mil fueron retiradas. Sin embargo, la mayoría de los exiliados todavía no proyecta volver por miedo a las amenazas y violencia del Gobierno actual, añade el reporte.

Coronavirus y xenofobia

Tanto los migrantes nicas históricos como los que llegaron en los últimos dos años, enfrentaron el coronavirus y la xenofobia, resalta el informe.

Costa Rica tuvo bajo control los contagios en las primeras semanas; sin embargo, una vez que los casos empezaron a subir, surgieron señalamientos hacia los extranjeros —la mayoría nicaragüenses—, quienes llegaron a representar casi el 30% del total de contagiados y hoy son cerca del 16%.Primero hubo preocupación por la entrada irregular de migrantes nicas contagiados por la porosa frontera entre los dos países, luego por el aumento de casos en zonas urbanas con alta población migrante, cita Confidencial.

Nicas intentando volver

“Soy madre soltera y mi hijo me espera en Nueva Segovia. Lo único que hacemos es trabajar para mantener a nuestros hijos. Por favor, abran las fronteras”, fue el clamor de una migrante nicaragüense de más de 500 ciudadanos que estuvieron varados durante 13 días en la frontera de Peñas Blancas entre Costa Rica y Nicaragua, amplía el informe. 

A mediados de julio, centenares de nicaragüenses en Costa Rica intentaron volver a Nicaragua, pero no pudieron ingresar al país, porque sin previo aviso las autoridades nicaragüenses les exigieron una prueba covid con resultado negativo. 

Eran, en su mayoría, migrantes económicos que se habían quedado sin empleo por la pandemia y no tenían dinero para pagar por el examen.

Barreras en todas partes

La pandemia se sumó este 2020 a las diversas barreras que enfrentan los miles de migrantes nicaragüenses, que salieron del país por la crisis sociopolítica y económica causada por la represión estatal en contra de los ciudadanos que reclaman democracia y elecciones libres desde 2018. La covid-19 empeoró la situación de los nicas —en algunos casos con resultados fatales— en Estados Unidos, México, España, Costa Rica e islas caribeñas, agrega el medio nicaragüense.

Uno murió abandonado en hospital de Murcia

Uno de los casos más mediáticos fue el del nicaragüense Eleazar Blandón Herrera, quien murió a principios de agosto tras ser abandonado en la puerta de un hospital en Murcia, al sur de España, después de sufrir un golpe de calor en el campo de sandías donde laboraba. Blandón dejó Nicaragua en octubre de 2019, detalla Confidencial.

Su plan –añade– era trabajar y regresar para instalar un negocio en su natal Jinotega, pero el viaje no fue lo que esperaba: vivió en condiciones precarias, y cuando la pandemia puso en jaque su proceso de asilo, tuvo que aceptar un trabajo en una plantación de sandías, con jornadas de once horas, bajo altas temperaturas y sin agua.Eleazar Blandón en una foto que le envió a su hermana Ana un par de días antes de morir.

Para el prestigioso diario español El País, la muerte de Blandón produjo “una reacción inmediata de vergüenza”,  ya que se dio en un país de la Unión Europea (UE), donde continúan los abusos laborales de este tipo. 

Ver: Confidencial, Managua