Edgar Fonseca, editor

“El objetivo era capturarme, detener un periodista, secuestrarlo y silenciarlo”. Con estas palabras el periodista Carlos Fernando Chamorro, quien dejó abruptamente Nicaragua hacia sitio desconocido hasta ahora, resume el infructuoso intento de la policía del régimen de Daniel Ortega por arrestarlo en una oleada represiva contra opositores.

Chamorro concedió una entrevista al sitio Confidencial que dirige en Managua horas después de dejar el país ante una inminente orden de arresto en su contra.

Salió acompañado de su esposa Desirée Elizondo.

“Nosotros estamos bien, estamos en una condición de seguridad…, nos hemos visto obligados a protegernos para poder seguir haciendo periodismo”, confirmó Chamorro.

Relató cómo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo intenta silenciar, mediante la fuerza bruta, a las voces que le adversan. Voces de periodistas independientes, empresarios o líderes políticos, que en las últimas tres semanas se han enfrentado a una mayor escalada de represión en el país.

La decisión de Chamorro de salir de Nicaragua se conoció tras el allanamiento en su vivienda en Mangua, el cual fue realizado de facto. Entre 30 y 50 oficiales de la Policía revisaron el inmueble sin orden judicial y, luego de cuatro horas, se marcharon sin dejar una copia del acta de allanamiento. También interrogaron a las tres personas que se encontraban en el lugar y les confiscaron sus teléfonos celulares. “El objetivo era capturarme, detener un periodista, secuestrarlo y silenciarlo”, explicó Chamorro.

En entrevista con la periodista Cindy Regidor, del programa Esta Noche, Chamorro señaló que hasta el momento no tiene claridad sobre los delitos por los que la Policía llegó a capturarlo, pero “presumo que después van a inventar algún delito”. Sostuvo que eso es lo que ha ocurrido en las últimas tres semanas en las que el régimen ha capturado a 20 líderes opositores, empresarios y periodistas.

¿Carlos Fernando, qué fue lo que pasó anoche en su casa en Managua?        

Llegó una tropa de policías antimotines, entre 30 y 50. Me llegaron a buscar a mí, el objetivo era capturarme, detener un periodista, secuestrarlo, silenciarlo.

Y quiero primero expresar mi condena por el secuestro del cronista de deportivo y bloguero, Miguel Mendoza. Miguel Mendoza ha sido capturado injustamente, ha sido secuestrado por hacer periodismo, por hacer periodismo deportivo y por opinar, por ejercer el derecho a la libertad de expresión en las redes sociales; y también condenó la captura de nuestro colega y hermano, Miguel Mora, periodista, precandidato presidencial, que fue secuestrado el domingo en la noche, de forma bárbara, en su casa, y demandamos que se respete su integridad física, que sean expuestos y que sean liberados, como los otros 19 rehenes electorales que ha capturado la dictadura en las últimas tres semanas, y los más de 120 presos políticos que hay en Nicaragua.

En Nicaragua no debe haber ningún preso político,  ni líderes políticos, ni activistas cívicos, y tampoco periodistas, ni sacerdotes, ni empresarios (detenidos). Los nicaragüenses estamos demandando libertad, elecciones libres, y los periodistas queremos ejercer nuestro oficio, queremos ejercer la libertad de prensa, y que los ciudadanos ejerzan también, con todo derecho, la libertad de expresión.

Especial PuroPeriodismo: Confidencial, Managua