Inicio Blog Página 2486

El Salvador, ¿camino de "estado fallido"?

El exguerrillero y analista político Joaquín Villalobos pinta un escenario apocacalíptico de su país El Salvador. Atrapado en la violencia irrefrenable de las “maras” y viviendo de una economía artificial y contaminada por las remesas, Villalobos critica con acidez, en El País de Madrid, el momento por el que atraviesa esa nación centroamericana, eslabón de una de las regiones más violentas del mundo, con un saldo de 50 mil muertos en los últimos 20 años.
El Salvador, enfatiza Villalobos, está atrapado “en un “círculo vicioso”. A mayor emigración más remesas, a más remesas menos crecimiento económico, a menos crecimiento más desempleo, a más desempleo más violencia y a más violencia más emigración”. 
Y sentencia : “lo único que puede salvar a El Salvador de convertirse en Estado fallido es precisamente el fortalecimiento de nuevas élites económicas que hagan contrapeso a los viejos poderes oligárquicos”.
 
En Puro Periodismo recomendamos este artículo porque con un polémico, descarnado y minucioso planteamiento; contribuye a poner en el tapete el contexto de la compleja realidad salvadoreña de estos tiempos.
 
Enhanced by Zemanta

Sucumbir al embrujo de Gabo…

“Gabo es adictivo. Y peligroso” Así, a secas, se despacha el cronista colombiano Alberto Salcedo Ramos, flamante recién ganador del Premio Ortega y Gasset de Periodismo otorgado por el diario El País de Madrid.
Lo suelta, sin ambages, en una conversación con Juan Cruz experimentado reportero del diario madrileño.

Dice Salcedo que su primer contacto con Cien años de soledad fue a los 12 años. “No la entendí. Me extravié en esa fronda de nombres repetidos, y la dejé. La agarré a los 20 años y sentí la adicción más grande que me ha generado una prosa a lo largo de mi vida”.Y abunda: “La más bella novela es El amor en los tiempos del cólera; desde ahí el Gabo es absolutamente virtuoso en la escritura, muy lúdico, muy juguetón. Se permite hazañas con el idioma y es tan consciente de ello que parece que se burla de nosotros”. Salcedo confirma a García Márquez como su referente del periodismo, “porque él nos ha ayudado a vender la idea de que la crónica es una forma de periodismo tan válida como la literatura”. 
 
Puro Periodismo recomienda este intercambio de cronistas que nos hace transitar por los senderos y secretos de un periodista galardonado y sus mejores gajes del oficio.
 
 
 
 

Hay vida después de un atentado

Stuart Hughes reportero y productor de noticias de la BBC de Londres cuenta lo que ha sido de su vida tras sufrir la explosión de una mina antipersonal durante la guerra de Irak en 2003. Hughes sufrió la amputación de su pierna derecha. Su camarógrafo Kaveh Golestan murió en el sitio.
Hughes refresca su experiencia a raíz de las imágenes que ha seguido de las víctimas del atentado del lunes 15 de abril en la maratón de Boston. Le impresionó en particular la escena de una víctima siendo auxiliada con sus piernas severamente dañadas.
Según Hughes, la manera como las personas amputadas se miran da lugar a cambios en sus vidas que les pueden llevar a ansiedad, depresión y problemas sexuales. Ello puede atrasar y complicar su recuperación.
En el peor de los casos, dice, estas personas pueden sentirse abrumadas y creer que la vida se les fue.
Sin embargo, de su su propia vivencia,este reportero destaca que incluso las personas más seriamente heridas tienen la capacidad de reconstruir sus vidas.
Pone de relieve los avances tecnológicos que le permiten a sobrevivientes de atentados, como él, superar la adversidad.
En Puro Periodismo recomendamos este artículo por la oportunidad del relato, la sobria descripción que hace el reportero de su experiencia y el profundo contenido humano de su testimonio. Y, un recordatorio de los riesgos latentes en el ejercicio de la misión profesional sobre todo en zonas de conflicto.
Enhanced by Zemanta

En la tragedia, la historia de un héroe

 Perdió a un hijo en la guerra de Irak y otro se le suicidó. Y él mismo trató de acabar con su vida.
Pero se recobró y se convirtió en un pacifista que recorre las ciudades de Estados Unidos.
El lunes de los atentados en la maratón de Boston, el costarricense Carlos Arredondo, residente en esa ciudad, se encontraba en la línea de meta y se convirtió en un héroe al auxiliar a víctimas de la tragedia, dice la agencia AFP:

“Con un sombrero de cowboy, cabello largo y barba estilo “candado”, Arredondo aparecía el martes en fotos y vídeos en los principales medios estadounidenses cargando víctimas y ayudando a los médicos momentos después de las explosiones que dejaron tres muertos y más de 170 heridos en la ciudad de Massachusetts”.

“La foto más llamativa que publicaron los diarios el martes –añade AFP– lo muestra corriendo por las calles de Boston con las manos ensangrentadas asistiendo a un joven que acababa de perder una pierna y era trasladado en una silla de ruedas”

 
Rescatamos esta historia en Puro Periodismo como ejemplo de reporterismo, de esos grandes y anónimos protagonistas que surgen en momentos extraordinarios como los vividos a raíz de la tragedia en Boston.
 

Pesadilla en el maratón

David Abel periodista del Boston Globe filmaba en la línea de meta final de la maratón de Boston cuando se dieron las explosiones del lunes 15 de abril.

 
Recuerda a una anciana voluntaria que, segundos antes, le decía a los corredores: “Todos ustedes son ganadores”.
 
Y recuerda, segundos después, a una mujer caída, inerte en el pavimento.
 
“Pude ver en los ojos de la mujer lo que había sucedido. No respiraba. No se movía. Sus ojos parecían sin vida, yacía al lado de las barreras metálicas de la acera, donde decenas de personas estaban tiradas, mutiladas, en medio de sangre y vidrios rotos”.
 
 
“Apenas unos segundos después de que la primera explosión sacudió la zona cercana a la línea de meta, aproximadamente 2:50 p.m, hubo una segunda explosión a pocas cuadras”.
 
“Alguien a mi lado dijo que vio un destello rojo. Otros dijeron que sentía el rocío de lo que ellos pensaban que eran fragmentos de metralla. Me zumbaban los oídos de la explosión”.
 
“Muchos huían, pero muchos corrían hacia  los heridos”.
 
 
“El tiempo parecía que se había detenido, desorientación y confusión y un extraño silencio robando el aliento y  mi capacidad de comprensión”.
 
“Segundos más tarde, quedó claro que no era una explosión de gas o alguna maquinaria funcionando mal”.
 
 
Alix Coletta, de 26 años, enfermera de una tienda médica, me dijo que ella y otros habían tratado a docenas de personas – incluyendo niños – por traumas severos, hemorragias masivas, y problemas cardíacos.
 
“Fue un caos”, dijo.
 
En Puro Periodismo recomendamos este artículo como típico exponente de la capacidad testimonial del reportero en emergencias como estas. Esa capacidad para sobreponerse a las circunstancias y al drama y recoger en detalle y vívida descripción los instantes y pasajes de víctimas y demás protagonistas. Sin duda, un registro indeleble de esta tragedia impensable.
 
 
Leer más
 

 

Enhanced by Zemanta