El maestro Gabriel García Márquez cuenta como armó lo que el mismo califica uno de sus mamotretos, su obra cumbre , Cien años de soledad. ¿Quiénes fueron sus primeros lectores? Sus exigencias. Su nivel. Su tono. Su ritmo. Sus alto y bajos. Y su “disciplina de hierro”. Esto y más lo narra el mítico autor en una de 11 cartas inéditas que intercambió con Plinio Apuleyo el escritor y periodista colombiano, compinche de muchas de sus aventuras, quien las publica en su nueva obra “Gabo, cartas, recuerdos”, reseña el sitio eltiempo.com.

 “En realidad, Cien años de soledad fue la primera novela que traté de escribir, a los 17 años, y con el título de La casa, y que abandoné al poco tiempo porque me quedaba demasiado grande. Desde entonces no dejé de pensar en ella, de tratar de verla mentalmente, de buscar la forma más eficaz de contarla, y puedo decirte que el primer párrafo no tiene una coma más ni una coma menos que el primer párrafo escrito hace veinte años. Saco de todo esto la conclusión de que cuando uno tiene un asunto que lo persigue, se le va armando solo en la cabeza durante mucho tiempo, y el día que revienta hay que sentarse a la máquina, o se corre el riesgo de ahorcar a la esposa”, cuenta Gabo en un texto que es un manjar sobre las peripecias del autor y su trascendental producción literaria. Un manjar para periodistas, por los detalles, secretos, consejos que se deslizan y ayudan a entender a un amante sin par del “mejor oficio del mundo”.

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