| En un acto electoral http://goo.gl/HMbEj |
Un caudillo "avasallador", dice El País
México, los intocables…y ¿Costa Rica?
Prensa de Ecuador amenazada
El temor a que se acreciente el asedio bajo el cual su régimen ha tenido a los medios no oficiales es patente a juzgar por las primeras reacciones del mandatario.
Según el diario El Universo de Guayaquil, que sostiene un fuerte enfrentamiento con el gobernante, Correa consideró a la prensa privada “la gran perdedora” la noche de su reelección. Anunció que impulsará aprobar una restrictiva Ley de Comunicación porque quiere “una prensa honesta y responsable. Jamás con censura previa pero sí con responsabilidad ulterior”. “Una de las cosas que hay que arreglar en la prensa es la falta de ética, sin escrúpulos, que quiere gobernar afectando el estado de derecho, y no lo vamos a permitir”, advirtió Correa, en tono amenazante.
¿Pasará Correa a la historia como un sepulturero de la prensa opositora? En Ecuador la condición del ejercicio de la libertad de expresión es considerada de las peores en Latinoamérica, según denuncias de organizaciones como Human Rights Watch. Este organismo ha acusado al régimen de Correa de vulnerar “reiteradamente estándares internacionales de derechos humanos y valores fundamentales de una sociedad democrática”.
Es bajo este contexto que el analista y ex diplomático costarricense Jaime Daremblum vislumbra tiempos tomentosos para la prensa ecuatoriana. Lo plantea en un reciente artículo en el diario La Nación de San José.
Ortega non grato en Costa Rica
Cuando Daniel Ortega llegue al aeropuerto Santamaría este miércoles, para asistir a la cumbre presidencial del SICA en San José, sabe que su presencia en Costa Rica no es bienvenida.
Pese a que el embajador Javier Sancho lleva seis meses a la espera, Ortega se niega a recibirlo. Solo el canciller Samuel Santos, una desteñida figura de la diplomacia nica, pintada en la pared, lo atendió.
La conducta del inconstitucional gobernante nicaragüense no debe sorprender. Es parte de su menosprecio hacia las relaciones bilaterales que tiene, en el capítulo de la invasión a isla Calero, su más reciente punto culminante. Por eso Costa Rica lo denunció ante la Corte Internacional de Justicia.
La conducta de Ortega se enmarca dentro de su perenne afán por desviar las aguas del descontento interno a exacerbar ánimos externos, en particular las relaciones con su vecino del sur.
Su régimen no cede un día en el brutal asalto a las instituciones públicas, trátese contraloras, judiciales, electorales.
El exministro de Educación, escritor y analista Humberto Belli lo retrata: “El caso más flagrante son los fraudes electorales: burdos y reiterados, estos han debilitado su legitimidad moral proyectándolo como un gobernante inescrupuloso. Figuras emblemáticas, como Roberto Rivas, actor clave del robo electoral, y que exhiben sin pudor sus riquezas y privilegios, gozan de su total protección. Igual destaca en lo negativo, y contribuye al deterioro de su imagen, la fortuna que la familia Ortega-Murillo parece estar amasando, amparada en la falta de transparencia con que se maneja la importante ayuda venezolana”.
Es en este marco, que el régimen de Managua maneja a su arbitrio el rumbo de las sensibles relaciones con Costa Rica. Las tensa a su antojo.
En este marco y por mero formalismo diplomático, Ortega llega a San José donde sabe que es un convidado de piedra. Escríbale a Edgar Fonseca,efonseca@nacion.com o síguelo por Facebook y Twitter,@efonsecam.
Así se armó Cien años de soledad
El maestro Gabriel García Márquez cuenta como armó lo que el mismo califica uno de sus mamotretos, su obra cumbre , Cien años de soledad. ¿Quiénes fueron sus primeros lectores? Sus exigencias. Su nivel. Su tono. Su ritmo. Sus alto y bajos. Y su “disciplina de hierro”. Esto y más lo narra el mítico autor en una de 11 cartas inéditas que intercambió con Plinio Apuleyo el escritor y periodista colombiano, compinche de muchas de sus aventuras, quien las publica en su nueva obra “Gabo, cartas, recuerdos”, reseña el sitio eltiempo.com.
“En realidad, Cien años de soledad fue la primera novela que traté de escribir, a los 17 años, y con el título de La casa, y que abandoné al poco tiempo porque me quedaba demasiado grande. Desde entonces no dejé de pensar en ella, de tratar de verla mentalmente, de buscar la forma más eficaz de contarla, y puedo decirte que el primer párrafo no tiene una coma más ni una coma menos que el primer párrafo escrito hace veinte años. Saco de todo esto la conclusión de que cuando uno tiene un asunto que lo persigue, se le va armando solo en la cabeza durante mucho tiempo, y el día que revienta hay que sentarse a la máquina, o se corre el riesgo de ahorcar a la esposa”, cuenta Gabo en un texto que es un manjar sobre las peripecias del autor y su trascendental producción literaria. Un manjar para periodistas, por los detalles, secretos, consejos que se deslizan y ayudan a entender a un amante sin par del “mejor oficio del mundo”.




